Capítulo 3

850 Palabras
Leonardo Smith: Sus ojos entrecerrados dicen que no viene algo para nada bueno y la mirada que me hecha, es totalmente desconfiada. A continuación abre la boca para hablar y noto como el rostro de Karol se ha convertido en un poema. Es decir, todo lo contrario de antes, absolutamente pálida. -¿Han podido practicar? - Nos pregunta. Y puedo respirar con tranquilidad nuevamente. Pero en cambio, la expresión de Karol es interrogativa. -Sí. - Digo de forma rápida. - Muchísimas gracias por dejarme entrar, hemos aclarado nuestras dudas...- Aclaro mi garganta - Ya sabe respecto a los diálogos. -Mmm... - Me dice con rostro inseguro. -¡Bueno! supongo que ya Leonardo se tiene que ir, ¿No? - Dice Karol, uniéndose a la conversación. -No todavía no. - Le digo en súplica. Y entonces me doy cuenta de que la mirada de Karol puede llegar a ser tan penetrante como la de su madre. Sonrío. - Bueno, sí. - Me acerco hasta ella, dejo un beso casto sobre sus labios y escucho como la madre de Karol carraspea. - Tranquila señora, ya me voy. Me despido de la madre, con un simple gesto de la mano y ella me sonríe de manera forzada. -Hasta luego. -Le digo. -Hasta luego. - Responde y salgo de aquella habitación. ********* Karol Brown Después de tanto elegir me decido por una blusa con colores blanco y n***o, unos vaqueros, una chaqueta de cuero negra que me encanta y por último pero no menos importante, unos botines de cuña negros. Coloco sombra plateada sobre mis párpados, rimel, un poco de rubor aunque sé que no hace mucha falta. Leonardo es capaz de hacerme poner roja por cualquier razón, así que estaría de más, pero no importa. Mis labios están sellados con un color suave que llega casi al rosa natural y al mirarme al espejo siento como revolotean millones de mariposas de los nervios y la emoción. Y si se lo preguntan, pues sí...Estuve a punto de suplicarle a mi madre para que me dejara ir, es tan sobreprotectora. - Ruedo los ojos al pensarlo. - Pero al final todo salió bien y aquí estoy, a punto de abrirle la puerta al chico que me trae loca de por sí.  Sueno absolutamente patética, lo sé. A continuación la mirada de Leonardo recorre todo mi cuerpo, mirándome atónito. -Estás... - Dice nervioso. - j***r Karol, estás muy preciosa. Mis labios forman una sonrisa y mis mejillas no tardan en tornarse de rojo. En cuanto sucede, le echo una mirada igual que la suya. -Gracias...- Sonrío - Tú no estás nada mal, ¿eh? - Es mentira, está para comérselo, pero obviamente no le puedo decir eso. Lleva un blue jean y una camisa verde militar, que marca sus brazos trabajados por el gimnasio. Zapatos blancos terminan su atuendo, viéndose sencillo, pero muy atractivo.  -Se ríe y noto como su expresión ha cambiado, a un poco más tímida. - ¿Nos vamos? Asiento y nos dirigimos hacia su automóvil.  Cuando ya estamos adentro, comienza a andar el auto y por alguna razón no sé qué decirle, estoy tan jodidamente nerviosa... Pero por suerte, él inicia la conversación. -¿Has hablado con tu madre? - Pregunta de repente. -Sí, me ha costado un poco...Ya sabes como es. -  Una mueca se forma en mi cara. -Espero que no te metas en problemas por mi culpa. - empieza. -Leonardo, no soy una niña. ¿Además que me va a decir?...Ya he escuchado bastantes veces sobre lo mucho que quiere cuidarme. La entiendo, pero no por eso voy a estar encerrada todos los benditos días de mi vida. Quiero salir, divertirme...Hacer todas las cosas que hace cualquier adolescente normal. -En definitiva, tú no eres una adolescente normal. - Me dice con una sonrisa. -¡Ja!, hasta mi propio novio dice que no suelo ser normal. -Suelto un suspiro, pero enseguida me doy cuenta de lo que acabo de soltar y me sonrojo. La palabra "novio", es nueva en mi diccionario.... j***r y se siente tan malditamente bien, aunque me muera de la vergüenza por dentro. Una sonrisa se expande en su rostro. - No eres anormal, eres única. Puede que no hayas vivido mucho tu adolescencia, pero todavía puedes disfrutar. Créeme que conmigo podrás vivir y experimentar todo eso que quieres. -¿Ah sí...? - Le digo con los ojos bien abiertos. - ¿Y cómo puedes asegurarlo? -No lo sé.- Dice encogiéndose de hombros - Lo único que puedo decirte, es que ahora te quiero lo suficiente para tener que dejarte ir. Así que mientras que ese sentimiento siga surgiendo entre nosotros dos, creo que no hay ningún problema. Sonrío. - Habrán problemas, espero que no tantos, pero existirán en nuestras vidas. Sólo espero que eso que acabas de decir, no quede en el aire. -Por supuesto que no. Es más, puedo prometerlo ahora mismo. - Dice con seguridad. -Prometo vivir todas esas experiencias contigo pase lo que pase, estemos juntos o no. Paso saliva. - Yo también lo prometo. Él asiente y muestra una pequeña sonrisa, cuando se va acercando a mis labios. -Leonardo no, ¿estás loco? podrías chocar o algo parecido. Entonces detiene el auto rápidamente y yo me quedo en shock. -Deberías dejar de preocuparte tanto y disfrutar más. - me dice antes de inclinar su rostro hacia el mío y depositar un beso en mis labios.
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