—Lo que me faltaba, que asumieras la misma actitud de tu padre conmigo, la misma que tanto le reprochabas. Te corrijo, mi amor. Algo viejo es algo que no sirve, y no sé si lo puedes notar, pero este hermoso cuerpo lo conservo muy bien. Se supone que tú como mi hijo, debes sentirse orgullo y feliz de tener una madre con una autoestima como la mía. Si no puedes estar feliz por verme feliz, entonces no tiene caso pedirte que me comprendas. Por otra parte, esto que llamas vulgar, es lo que te ha dado de comer todos estos años. Este lugar tan vulgar ha pagado tu colegio, tu ropa, tus vídeojuegos, en fin, todo lo que tienes. Estoy muy orgullosa de este lugar, el cual considero mi templo personal. ¿Acaso pensaste que todo salía de la cuenta de tu padre? De su boca no salía ninguna palabra, solo

