—No todos son como mi hijo. —No estaba hablando precisamente de Octavio. —¿Y de quién? —Hablo en general, pero no tiene caso hablar sobre ello. Me siento bien y feliz así como estoy. No necesito más desgracias, tengo suficiente con las que cargo. —Te refieres al policía, ¿cierto? —¿Por qué insistes tanto en mencionar a ese hombre? —Se ha estado comunicando conmigo. —¿Contigo? ¿Por qué? ¿Para qué? —¿Ahora sí tienes interés de saber? — rio. —No. Mejor no me digas nada. Ya me voy. —Ha estado preguntando por tu hijo y por ti. Hablamos una vez por semana, pero en estos meses, no se ha olvidado de llamar ni una sola vez. Cuando me pidió que fuera un secreto entre nosotros, supe inmediatamente que algo estaba ocurriendo entre ustedes. Seré vieja, pero no tonta. Si hubieras visto cómo se

