— ¿Segura que está dormida? — susurró el pelinegro bajando las escaleras envuelto en su cintura con una corta toalla. — Sí — afirmé de igual forma echando un vistazo a la morena recostada en el mueble. — casi siempre que toma es así — añadí llendo en puntillas al cuarto de lavado para meter la ropa en la secadora. Resulta que la ropa de Hugo estaba metida en la lavadora y lo único que él tenía para cubrirse era uno de mis paños el cual también había usado para secarse al terminar de bañarnos. — Pareciera que se murió — comentó con una pizca de preocupación girando constantemente a ver a mi amiga y a mí. Ni siquiera pude evitar reírme pero en vista de que la morena se movió un poco, mis manos fueron llevadas rápidamente a mi boca para callarme. — Casi se despierta por tu culpa — r

