— ¿Pero qué.. — preguntó dejando sus palabras a medias — ¿Qué te sucedió? — volvió a preguntar completando su pregunta una muy sorprendida Elisa al verme entrar a la casa. — Pregúntale a tu madre — me limité a contestar subiendo rápidamente a mi habitación. No entendía como Elisa actuaba como si la relación entre ambas estuviera de maravilla, y, aunque hubiera llegado llena de pastel y dulces en mi rostro, además de el cabello casi como un afro, estaba feliz, hasta que la ví nuevamente y recordé uno de los motivos por los que me había impulsado a visitar a mis padres. Una vez dentro de mi habitación mis manos fueron rápidamente a los extremos de mi camisa para poder quitarmela al igual que el resto de mi ropa dejando al aire mi delgado y pequeño cuerpo desnudo. Ni siquiera tenía ti

