Los gritos a mi alrededor más mi ya alcoholizado cuerpo era lo único que me alentaba a seguir bailando. Elisa reía y al igual que yo bailaba a mi lado a pesar de los reproches de su novio el cual era el único sobrio entre el grupo. Micaela era la siguiente en la lista la cual había sacado sus pasos de bailes, además de Mario, Joshua y Luis que se reían e igualmente bailaban bajo de la tarima. Lía y su novio, habían desaparecido de nuestras vistas cuando comenzaron a comerse a besos en la barra de bebidas. Y en cuanto a Hugo, se le veía a lo lejos rojo y molesto sin despegar su mirada de mí y éso en cierto modo me gustaba a tal punto de hacerlo ser uno de los motivos por los que no me detenía. Al parecer había ido con alguno de sus amigos y una chica sentada a su lado tratando de llamar

