La misma noche Londres Collin Alguien dijo que el amor nos hace estúpidos, nos nubla el pensamiento, actuamos en base a los impulsos del corazón, pero sobre todo olvidamos cualquier proceso, porque el amor carece de sensatez, o más bien es absurdo, maravilloso, un cumulo de sensaciones que nos ponen a vibrar, a sentirnos que deliramos y lanzarnos sin paracaídas. Al final nos empuja a vivirlo sin frenos, aunque no tengamos claro nada y al mismo tiempo sí, pero esas respiraciones fuera de lo normal, esas miradas cómplices, las chispas, la sonrisa tonta y el tembleque nos gritan que a su lado es donde debemos estar, donde el amor nos sorprendió y lo que queda es asumirlo. Admito que jamás creí que volvería a sentir las mariposas, esa obsesión de vivir todo el tiempo pensado en alguien,

