La misma noche Londres Collin Hay personas o situaciones que nos descolocan, porque con su sola presencia encienden todas nuestras alarmas internas, tanto que nuestro subconsciente nos grita en silencio “cuidado, ojos abiertos”. Tal vez es una exageración, no hay nada de malo, ningún motivo oculto, ni segundas intenciones, pero ese el gran problema, no sabes que terrenos pisamos, más bien cada paso podría ser una trampa y es inevitable desconfiar, a juzgar en base a lo poco que conocemos, aunque eso no siempre sea justo. En lo personal con la mayoría de las personas que trataba, mantenía relaciones bastante equilibradas, sin sobresaltos, sin alarmas internas que me gritaran que algo estaba mal. Pero Cristal... Cristal era un caso aparte. Desde el principio dejó clara su postura sobre

