8. APRENDIZ DE LA NOCHE

2125 Palabras
De regreso en su clínica, Kalet se encargó en persona del traslado de Bela, quien llamo a su hija al conocer la nueva y maravillosa noticia, negándose a ir a la universidad, Chiara despertó con el sonido del celular y se sentó sobresaltada al reconocer a su madre en el identificador • Mamá, ¿estás bien? – pregunto la joven preocupada • Sí, me van a trasladar para la clínica “mi corazón” • Genial. Enseguida llego • Nos vemos allá hija, te amo • Yo a ti Terminada la llamada, Chiara se dejó caer de nuevo en la cama sonriendo, todo su esfuerzo había valido la pena y recordó a aquel joven del que se creía enamorada - “otro te desfloro” – recordó esas palabras después de haberle escuchado llamarle “mi amor” en algunas conversaciones y se sintió herida – “esperé todo este tiempo para nada” – no entendía lo que sentía en ese momento, sentía culpa por haberlo traicionado y decepción por no haberla entendido; se levantó deprisa y llamó a Antonella, sintió la necesidad de hablar con ella antes de ver a su madre, pero la llamada no conecto. Feliz por la nueva habitación, Bela esperaba a Chiara quien quedó sorprendida al verla; era igual como esas habitaciones que su madre acostumbraba a preparar para los huéspedes, reían felices con la oportunidad que la vida les ponía, pero la sonrisa de Chiara se borró al ver al Kalet entrar – espero que esté cómoda en la nueva habitación – espetó aquel hombre de ojos marrones y mirada sombría – gracias – agradeció Bela y el hombre no dejaba de mirar a la joven con una sonrisa ladina – el trasplante se hará en quince o veinte días – informo aquel hombre revisando el expediente médico, levantó la mirada a la joven y los ojos de Chiara se abrieron al sentirse defraudada – espero que esté cómoda – se despidió Kalet y camino hacia la salida, Chiara corrió tras él deteniéndolo en el pasillo – usted me dijo que la operaria en cuatro días, ella no resistirá tanto – regaño ella entre dientes, él acerco su cuerpo hacia ella y ella dio un paso atrás estrellando su espalda contra la pared – en el hospital le aplicaron un medicamento que impide que se opere porque puede rechazar el órgano – explico él demasiado cerca al rostro de ella – no te preocupes, cumplo mi palabra y más cuando he recibido suficiente pago – susurró él con una perversa sonrisa – te recuerdo que la clínica solo cubre el cincuenta por ciento – comento él apartándose de ella – el otro cincuenta podemos negociarlo si te interesa – concluyo alejándose más de ella – no necesito más negocios con usted – gruño ella y regresó a la habitación de su madre. Llegada la hora de ir a trabajar, Chiara invito a Antonella un café cerca a la boutique en la que trabajaba, Bela no le había permitido a su hija trabajar en el hotel con ella, no quería que los horarios de trabajo allí interfiriera con sus estudios, por lo que ella buscaría otro trabajo adicional a la boutique para cubrir los gastos de la clínica y sus estudios – háblame de tu otro trabajo – pidió Chiara y Antonella negó con la cabeza – Bela me mata si sabe esto – la joven negó con la cabeza y con la mirada fría presiono a su amiga quien accedió – siempre he pensado que debemos sacarle provecho – bromeo Antonella – nos acostamos con nuestros esposos o novios por simple placer, ¿Por qué no sacarle dinero? – pregunto aquella joven con picardía en su rostro y en la mente de Chiara apareció el recuerdo de Kalet sobre ella, suspiró asqueada y cerró los ojos recordando la gran habitación privada con televisor, teléfono, baño privado y una habitación adicional para el acompañante en la que se encontraba su madre en ese momento, además de la cercana posibilidad del trasplante – un buen punto – susurró Chiara asintiendo con la cabeza – nada mejor que te paguen además del placer que sientes – murmuró la mujer guiñándole el ojo a la joven - ¿crees que pueda empezar esta noche? – pregunto Chiara y Antonella asintió – paso por ti a las siete, tenemos que hacer muchos arreglos – Chiara asintió sonriendo, le guiño un ojo y salió hacia su trabajo, esa noche empezaría a caminar con pies ligeros y desorientados por su único y verdadero amor, aquel amor puro e incondicional, el amor de su madre. En el apartamento de Antonella, asombrada con todo el lujo que veía, Chiara escuchaba atenta los consejos de su amiga – no es fácil al principio, después simplemente lo disfrutas – explico ella mientras sacaba algunas prendas del armario – ¿color de ojos? – pregunto Antonella tomando unas cajas de lentes de contacto – amatista – bromeo Chiara señalando una caja y Antonella descargo la caja sobre la cama - ¿peluca, extensiones o tinte? – pregunto de nuevo y Chiara negó con la cabeza – siempre quise tinturarme el cabello, pero mamá ama mi cabello – explico la joven - el tinte es temporal, solo es para que no te reconozcan – Chiara asintió aceptando el tinte y después de unas largas horas de arreglo, mucho maquillaje, lentes de contacto, el tinte temporal rojo que cubría su hermoso cabello castaño, zapatos de tacón, un ajustado y sexy vestido n***o de lentejuelas, accesorios sutiles que hacían juego con los zapatos, Chiara no reconocía a la mujer en el espejo, sonrió de lado y asintió con la cabeza – un bolso pequeño, solo necesitas tus documentos, tu celular y muchos preservativos – explico Antonella entregando un pequeño bolso que hacia juego con los zatos – con tu primer cliente, podrás comprar tus propias cosas, te lo aseguro – concluyo Antonella sonriendo. El lugar al que llegaron en taxi no era muy transitado para la joven aprendiz de la noche, aunque era bastante iluminado por los anuncios de los casinos y bares; aquel lugar era conocido como “las pequeñas vegas de Lyon” y antes que pudiera identificar el sitio, un auto se detuvo frente a Antonella quien hablo a través de la ventana del copiloto y después se acercó a Chaira – te llamas Alina – susurró Antonella, él sabe que es tu primera noche y está feliz en pagarte por la inauguración – explico ella y Chiara asintió subiendo al lugar del copiloto El camino a su nueva experiencia, Chiara veía por su ventana evitando poner la mirada conductor – no tengas miedo, preciosa – escucho la varonil voz y ella negó con la cabeza; llegaron a la habitación de un motel, sintió las manos del extraño en sus caderas acercándola a su cuerpo y sintió su aliento en su cuello; la mente de Chiara trabajaba a mil por hora entendiendo el proceso y de repente él la giro para quedar frente a ella, intento besarla pero ella lo evito – sin besos – ordeno ella y lo escucho reír, cayeron sobre la cama e instintivamente ella abrió las piernas para dejarlo en medio, empezó a sentirlo mover las caderas rosando su abultada erección en sus pantalones con su intimidad al tiempo que las manos de él paseaban por sus pechos; ella cerró los ojos dejando escapar su alma, buscando el placer del que le había hablado su amiga pero no podía sentirlo, simplemente podía sentir los las manos de aquel sujeto explorándola y poco a poco fueron quedando desnudos; Chiara puso su mano en el pecho del hombre – sin protección no – ordeno ella inexpresiva y él asintió tomando de su pantalón un preservativo que se puso deprisa introduciéndose en ella. En silencio, escuchando los gemidos de aquel hombre, Chiara agradecía que aquel preservativo estuviera suficientemente lubricado - ¿estás bien bebé? – lo escucho susurrar en su oído y ella asintió fingiendo un gemido que la hizo cubrir su boca con el hombro de él para evitar la risa que le había producido su propia mentira. Habiendo terminado, el hombre se levantó hacia el baño y ella busco su ropa siendo sorprendida por el sonido del celular sobre la mesa junto a la cama “Amor” leyó en la pantalla y en milésimas de segundos a su mente llegaron miles de pensamientos, quería responder y hacer que aquel hombre se le cayera la máscara, sin embargo, su madre jamás había buscado a su padre para no dañar su matrimonio, aunque éste fuera arreglado; tomo el teléfono y se lo pasó al hombre que respondió de inmediato al ver identificador – hola amor – lo escucho saludar y Chiara rodo los ojos – estoy terminando en la oficina y salgo – Chiara meneo la cabeza – también te amo, besos a mi princesa – termino la llamada y Chiara lo miró sorprendida, si bien las veces que su madre llamo a su padre él jamás le envió saludos, pero no fue hipócrita y mentiroso – valió la pena – la voz del hombre la trajo de sus divagaciones tendiéndole algunos billetes que ella tomó sorprendida, al revisar el dinero, era la suma que ella ganaría en diez días de trabajo con los turnos de la boutique; levantó la mirada a él sonriendo de lado – lo siento, sé que no es suficiente pero no conté con la cuota de tu proxeneta – explico él y ella frunció el ceño extrañada, su rápidamente viajó al momento en el que su amiga se inclinó por la ventana del copiloto y cerró los ojos forzando a la mente a recordar, aquel hombre le entregó algo y ella rechino los dientes asintiendo. El hombre regreso a Chiara al lugar en el que la había recogido – gracias Alina, te veré de nuevo – lo escucho murmurar mientras ella bajaba del auto y buscaba con la mirada a Antonella, caminaba molesta de un lado a otro mientras su mente trataba de entender la razón por la que su cuerpo simplemente no respondía al estímulo físico - ¿está bien? – escucho la voz de un maduro hombre a su espalda y se aterró al verlo; inmediatamente pensó en que aquel hombre podía ser su abuelo y se reprochó no haber pensado en él para llamarlo cuando lo necesito – si señor – respondió ella preocupada porque quisiera sus servicios, hasta que un auto se detuvo frente a él y un hombre corrió a abrir la puerta del asiento trasero para que el elegante hombre subiera – ¿quiere que la lleve a alguna parte? – pregunto antes de subir y el que parecía el chofer la miro esperando respuesta, ella negó con enérgicos movimientos de su cabeza y el hombre mayor sonrió – no se preocupe, mi esposa lleva varios años muerta y aun le soy fiel – respondió el hombre mayor riendo y el chofer rio burlón – en mi familia, todos somos fieles – aseguro él - gracias, pero estoy esperando a alguien – explico ella con la esperanza de encontrar a Antonella y el hombre aun sonriendo subió a su auto, el chofer le guiño el ojo y corrió a su lugar para alejarse del lugar con su jefe. De regreso en su casa, el dinero que ganó con su único cliente, lo guardo en una caja de zapatos; tomo un poco para comprar ropa y maquillaje para su nuevo trabajo y el resto lo estaba destinando para los gastos de la clínica de su madre, se desnudó recordando lo ocurrido y se dejó caer en la ama mientras recorría su cuerpo con sus manos sin tener ninguna sensación, llevó sus dedos a su intimidad y no podía sentir el placer del que alguna vez escuchó hablar; preocupada, tomo sus libros de psicología buscando información acerca del trastorno que pudiera tener y le ganó el cansancio quedándose dormida, desnuda sobre sus notas en medio de algunos libros. El sonido del celular la despertó temprano y respondió aun somnolienta • ¿Cómo te fue? – escucho la voz de Antonella al otro lado de la línea • Bien, mejor de lo que imagine • Me alegra, nos vemos esta noche • Sí, pero nos vemos allá • Está bien, veo que aprendes rápido • Si. • ¿Cuántos atendiste anoche? • Uno • ¿Qué? • Es suficiente para mi • Está bien, hablamos esta noche • Adiós La llamada termino y Chiara empezó a correr para ir a estudiar; se miraba al espejo sorprendida de la magia que hacia el maquillaje y empezó a amar su cabello natural.
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