Samantha: Londres Volvía a casa después de algunos días de trabajo. Puede que no sea el trabajo más normal del mundo, pero es algo que me ayuda a sobrevivir. Solo quedaban algunos trabajos más y me retiraba de todo, necesitaba salir de este mundo para poder dormir adecuadamente. Llegué a casa, saque mi bolso del auto y abrí la puerta, sonreí cuando una pequeña de cabellos amarillos corría hacia mi con una pelota en mano. —¡Mami! —me agache para abrazarla. —Hola bonita —nos separamos— ¿desde cuando has crecido tanto? —No lo se —sonrió. No podía evitar sentir nostalgia al verla. Era su misma copia, es idéntica a él. —Samantha —me puse de pie y cargue a mi pequeña— qué bueno que llegaste a casa, la cena está casi lista. —Gracias nana —ella se fue a la cocina— ahora tu y yo vamos a ha

