Esa tarde de sábado se había desatado la lluvia. Gabrielle había ido a casa de Matt para ver una serie que se había estrenado esa semana. Estaban abrazados, comiendo galletas que la chica había hecho. Pero Gabrielle tenía su mente en otro lado. No dejaba de pensar en la actitud protectora de André y en que la llamó princesa. Y no había sido la primera vez. Casi lo había olvidado, pero en la fiesta de Irina la había llamado de la misma forma. Y la única persona que la llamaba así era... —Wow, eso sí que es intenso —comentó Matt, haciendo que Gabrielle volviera a concentrarse en la serie. La televisión mostraba la historia de una mujer casada, cuyo marido le gritaba y la golpeaba, pero ella no se atrevía a dejarlo. Y Gabrielle comenzó a sentir su respiración más pesada, sintiéndose extrañ

