—¡Gabrielle! ¡Gabrielle, despierta! Rusé Carmin estaba arrodillado, sosteniendo a la chica entre sus brazos. Gracias al mensaje con la ubicación, logró llegar al callejón y vio cómo Matt la tenía por el cuello. Con un rápido movimiento lo apartó de ella, dándole al pelinegro un par de golpes en el rostro y otro en el estómago para que no pudiera moverse. Luego sacó una cuerda que su traje tiene amarrada a la cintura y amarró las manos del chico a un poste para que no se escapara. Después de todo eso, pudo acercarse a Gabrielle, que había caído como muñeca de trapo. El rubio llamó a la ambulancia y la policía. —Princesa, por favor despierta—con un nudo en la garganta acercó su oído al pecho de la chica y escuchó sus latidos y su débil respiración. La ambulancia llegó a los pocos minutos.

