Carlos No tengo otra opción que ceder de nuevo el chantaje e hice un préstamo. Firmé esos papeles con el corazón en la mano, no es una deuda pequeña. Elaine sabe cuánto gano y ahora tendré que inventar una buena excusa para ese monto que será restado todos los meses. Llamé a Fabiana... Carlos - ¡Tengo tu maldito dinero! Fabiana - Tráemelo, estoy saliendo de contabilidad ahora. ¡Pasa por la heladería aquí enfrente de la oficina! Consuelo André - ¡Los contratos se han vuelto perfectos, cada día te superas y vas a acabar quedando mejor que yo! Consuelo - Me enseñaste bien. Después, André me pidió que llevara unos contratos al contador, fui en taxi y claro por cuenta de la empresa. Tan pronto como llegamos, vi a mi padre sentado en una heladería y claro que me extrañó, además de estar

