Manizales- Colombia. El olor a tierra mojada anunciaba el fin de la estación seca. Miguel Ángel, en su despacho observaba como la lluvia bañaba los cristales, divisó desde ahí el auto de su hijo Carlos y enseguida salió a recibirlo. —Cúbrete de la lluvia, mijo —expresó Miguel ordenando a uno de sus trabajadores acercarse con un paraguas. —Gracias papá —respondió Carlos en tono seco como era costumbre. Cuando el joven se disponía a subir a su habitación su padre lo interceptó: —Vos y yo tenemos una larga conversación, y no voy a aceptar negativas de tu parte. Ve al despacho mientras ordenó que nos sirvan café. Carlos presionó sus labios, y entendió que no le podía seguir dando más largas a la conversación con su papá así que con disgusto y resoplando con molestia se encaminó al estudi

