En horas de la tarde, luego de que María Paz fue a la casa que tenían en la ciudad a cambiarse de ropa, notó que sus padres no estaban, enseguida los llamó para averiguar en dónde se encontraban, y junto con Joaquín, salieron a las diferentes ferias que existían en la ciudad por celebrarse las fiestas de Independencia. Tomados de la mano, visitaban una a una las carpas en donde artesanos de casi todas las provincias de Ecuador, exponían sus productos. María Paz, se probaba uno y otro sombrero de paja toquilla, elaborados por manos azuayas, Joaquín le tomaba fotografías mientras ella sonreía y posaba para la cámara, escucharon una voz masculina muy conocida para la joven. —Buenas tardes, jovencitos —pronunció Rodrigo Vidal, el padre de María Paz, quien caminaba abrazado a su esposa. —Se

