Fuimos a cualquier lugar, menos a mi casa y todo el trayecto por algunas calles de la ciudad fue en total silencio, con el estéreo sonando, pero ni su voz ni la mía, ha sido fundamental en este momento. Nos encontramos aparcados frente a un parque, aún hay personas caminando, son cerca de las casi diez de la noche y en este momento mi respiración y la suya me aturde tanto que me abruma y lo único que quiero en este momento es bajarme del coche e irme como sea a casa.
Me aferro a mis cosas y sí, estoy en la delgada línea de salir de inmediato de este coche, pero cuando estoy por abrir la puerta, el sonido del seguro me sobresalta y volteo a verlo. Ridey está con la mirada fija al frente, con su dedo índice sobre el seguro de mi puerta y noto incluso que, su respiración es un jodido y completo desastre. Me quedo a la espera de él, pero nuevamente el seguro suena y este lo ha quitado, llevo la mirada a su rostro, no dice y no hace ni un gesto.
–Baja, si eso es lo que deseas –dice sin más. –Quite el seguro.
– ¿Qué? –digo un tanto sin aliento. –Me pides que suba para llevarme a casa, me llevas a cualquier lugar, aparcas frente a un parque, te mantienes en silencio y ahora me pides que baje de tu coche, ¿Qué diablos ocurre contigo? –niego. –No entiendo nada, pero está bien, me voy, esto es un completo estrés contigo –cuando estoy por una vez más abrir la puerta, esta es cerrada nuevamente. – ¿Qué demonios, Ridey?
Cuando volteo a verlo, todo pasa en cuestión de segundos, Ridey se abalanza en mi dirección, quita mi cinturón de seguridad, me rodea por la cintura y me lleva de inmediato a él, quedando a horcajadas sobre él, me hielo y me siento confundida, aturdida y sofocada. Logro conectar mi mirada con la suya y se me va el aliento cuando su mirada oscura me barre por completo el rostro.
– ¿Qué crees que haces? –digo con la voz desastrosa. –Alguien de fuera puede vernos.
– ¿Vernos? Las ventanillas son polarizadas, nadie puede ver lo que hacemos –mi piel se eriza. –No tienes ni la jodida idea de las ganas que tengo en este momento de robarte un beso, Madelia.
– ¿Qué? –mi respiración es un completo asco. – ¿A qué demonios juegas tú? ¿Qué es esta actitud tuya? No te entiendo nada.
– ¿A qué juego? –asiento, Ridey lleva una de sus manos a mi rostro, ahuecando mi mejilla derecha para luego apartar el cabello llevando un mechón detrás de mi oreja. – ¿Qué actitud? –dice. –A que ya no quiero perder más el tiempo… –enarco una ceja. –Madelia, estoy en Londres por ti... –baja su mirada a mis labios. –Me vine de Austria, por celos, por eso vine.
– ¿Qué dices? –acerca su rostro a mi pecho y pasea su nariz por mi piel hasta ahuecarse en mi cuello.
–Te he estado investigando desde que me fui de Boston, cada paso que das, allí estoy yo –trago duro. –Sí, soy un completo asno que no sabe qué hacer contigo, con esto que me orillas hacer y sentir solo por ti… –suelto un ligero jadeo cuando sus labios rozan en mi piel. –Madelia ¿Él es tu novio? –pregunta, entrecierro mis ojos. –Ese chico con el que sales de fiesta, paseo e incluso a comer, ¿Es ahora tu novio?
– ¿Qué? –se aleja, nos miramos fijo. – ¿Me hablas de Edward?
–Sí, de él –le miro fijo, niego.
–No es mi novio, es solo mi amigo.
–Tu amigo...
–Sí, mi amigo… –Ridey toma mi rostro con ambas manos. – ¿Qué es lo que quieres de mí?
–Todo, Madelia, quiero todo de ti –nos vemos tan fijo, que incluso nos vamos acercando lentamente, mi corazón late tan rápido que estoy segura que él escucha mis latidos. –Deseo todo de ti y yo, no puedo ocultarlo más...
–Ridey…
– ¿Tienes una puta idea de las veces que quise tenerte de este modo en Boston? –niego. –Te quería tener tan cerca de mi rostro que incluso mi alma ardía por las ganas de que así fuera –trago duro, intento desviar la mirada porque incluso con esos oscuros con los que me mira, siento que lee todo en mí y él lo evita a toda costa, nos miramos fijo. –Mi sol...
Cada vez más cercas el uno del otro, a solo un empujón de por fin probar esos labios tan carnosos y preciosos que tiene, su nariz jugando con la mía y entonces su móvil suena y ambos nos sobresaltamos. El pelinegro suelta una maldición y con mucho cuidado me lleva a mi lugar, yo arreglo mi cabello como si eso pudiera quitar el calor que siento en este momento. Coge su móvil y es obvio que está molesto por que nos han interrumpido, dice un par de cosas y al finalizar enciende el coche.
–Te llevare a casa, me necesitan y debo ya irme.
–Pero si es urgente puedo coger transporte –voltea a verme y niega.
–Yo te llevare a casa, ¿Vale? –asiento levemente y tomamos el camino a mi casa en un completo silencio.
.
En cuanto estaciona, quito mi cinturón y tomo mis cosas abro la puerta del coche, pero antes que pueda bajar, Ridey me toma del antebrazo y me lleva a verlo.
–Madelia, quedamos con algo pendiente, prometo recompensártelo –se acerca y deja un beso en la comisura de mis labios. –Tú y yo, apenas es el inicio de nosotros.
–Ridey...
–Buenas noches, mi sol... –deja un beso en mi frente y segundos después bajo de su coche, volteo a verlo, sonrió.
–Buenas noches...
Cierro la puerta del coche y de inmediato y sin mirar atrás entro al edificio, subo con prisa las escaleras y en cuanto entro a mi apartamento, cierro la puerta detrás de mí y me quedo con la mirada fija al frente, me comienzo a deslizar hacia abajo y me quedo sentada en el suelo. Como una loca frenética comienzo a reír y oculto mi rostro entre mis manos, niego y sonrió.
–Eso fue intenso... –digo. –Como cuando Christian Grey se abalanzó sobre Anastasia en el ascensor… –me carcajeo. –Estoy loca, muy loca por ese idiota, ¡Dios!
…
En cuanto escucho el sonido de mi móvil, me sobresalto y termino en el suelo, con un golpe en mi trasero, gateo de regreso a la cama y tomo mi móvil, con mis ojos entrecerrados, observo que es una videollamada y me apresuro al ver que se trata de mi amiga Nuria. Me siento sobre la cama y contesto, segundos después la visualizo a ella y a la hermosa de Nina Jolene, su bebita.
– ¿Te desperté? –bostezo.
– ¿Sí?
–Dios Made, lo siento –niego y sonrió. –Es que ayer no pude comunicarme, estuve de invitada a un recital y cuando vi tus mensajes era muy tarde para hablarte.
–Vi algunas fotos en el Instagr*m de Samuel, estabas hermosa –sonríe. – ¿Y esa hermosa bolita de pelitos oscuros? ¿Cómo esta? –Nina ríe. –Hola lindura de madrina, ¡Que hermosa estas!
– ¿¡Y yo tía Made!? –Nuria ríe y enfoca a Julie, esta se encuentra haciendo sus tareas.
–Mira nada más que niña tan bella y estudiosa –Julie ríe. – ¡Te adoro!
–Y yo a ti, tía Made –me envía besos. –Mamá, iré a buscar mis colores.
–Está bien mi niña, anda –Julie se despide por un momento, y una vez observo a Nuria. – ¿Qué? –pregunta sonriente.
–Nada, es solo que, que dichosa eres de tener a dos hijas tan preciosas y que te aman –Nuria sonríe. –Yo por mi lado, confundida.
– ¿Paso algo más? Samuel quedo sorprendido cuando supo que Ridey se encuentra en Londres.
–Anoche, fue por mi luego de mi salida del trabajo.
– ¿Qué? ¡Cuéntame!
Y comienzo a contarle todo desde la noche que nos cruzamos hasta lo ocurrido ayer en la noche y en el coche. Nuria esta sorprendida pero no aparta esa enorme sonrisa en sus labios, niego y me dejo caer sobre las almohadas de mi cama, suspiro.
– ¿Acaso quiere alterar mis sentidos?
–Cómo te sentiste con ese acercamiento algo, ¿Intenso? –no puedo evitar sonreír. –Madelia...
–Qué mala suerte que en ese momento llamaron a su móvil.
– ¡Madelia! –me carcajeo y me quedo pensativa.
–Nuria, tengo tantas preguntas por hacerle, pero que sea así de intenso conmigo no ayuda a mi cordura, me desestabiliza y sabe que se aprovecha de eso.
–Mereces una explicación.
– ¡Claro que sí! –de pronto escucho el timbre de casa, entrecierro mis ojos un tanto confundida. –No espero a nadie.
–De seguro es tu hermano.
Asiento y salgo de cama, descalza tomo camino fuera de mi habitación, mientras que Nuria me deja saber que está de acuerdo a que yo merezco explicación por parte de Ridey. Tocan una vez más y pido que esperen, me apresuro y cuando abro la puerta, mi sorpresa es tanta que Nuria me pregunta que pasa.
– ¿Señorita Madelia?
–Sí, soy yo.
–Le envían este arreglo de flores –alzo mis cejas en sorpresa. –Firme aquí, ¿Por favor? –espabilo y asiento, firmo y recibo el arreglo.
–Gracias.
–A usted, feliz día.
Cierro la puerta y la voz de Nuria entusiasmada me causa gracia, coloco el arreglo sobre la mesita céntrica que mi sala y se la muestro a Nuria.
– ¡Por Dios! ¡Que bellas!
– ¿Qué son? ¿Margaritas?
– ¡Madelia! –Nuria ríe. –Son Gazanias, no margaritas –reímos. –De seguro fue Ridey, va con toda ¡Eh! –vuelvo con Nuria. –Lee la nota y colócalas en un lugar fresco –asiento. –Madelia...
– ¿Sí? –sonríe.
–No te prives a sentir, tú eres más arriesgada que yo y mereces sentir una vez más el amor –sonrió. –No pienses en que algo podría salir mal, solo, siente y vive lo que desees, no pienses en que van con rapidez, ustedes se atraen desde que se conocieron, eso es muy seguro.
Asiento a sus palabras, sonríe y le imito. nos despedimos y dejando el móvil a un lado, tomo el pequeño sobre entre el arreglo y trago duro porque incluso esto me causa ansiedad y emoción a la vez.
‘’Gazanias amarillas, irradiantes de luz, para mi rayo de sol’’ –Ridey B.
Sonriente llevo el sobre a mis labios y el olor de su perfume de inmediato me hace suspirar y enfoco la mirada en el arreglo, mi corazón late como loco y las intensas ganas de querer verlo nuevamente son necesarias. Me dejo caer hacia atrás y me quedo con la mirada fija al frente.
– ¿A quién quieres engañar, Madelia? Te hagas o no la fuerte, ese hombre musculoso y misterioso te gusta y te gusta muchísimo –observo las flores nuevamente. –Sentir y vivir lo que deseo, sentir y vivir...