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Polos Opuestos

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venganza
oscuro
HE
segunda oportunidad
de amigos a amantes
smiso
mafia
heredero/heredera
drama
tragedia
sin pareja
alegre
miedo
ciudad
addiction
seductive
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intro-logo
Descripción

La historia gira entorno a Madelia Thompson y Ridey Bernabeú, un par que son Polos Opuestos. Su historia tiene inicio desde que ambos se conocieron por medio de amigos en común, ella pensó que algo podría pasar, pero cuando él se marcha de la ciudad sin despedirse, ella entendió todo y por motivos de trabajo decide marcharse de Boston a Londres, dejando a un lado todo lo que pudo ser con Ridey. Pero él desde Austria estuvo siguiendo sus pasos en silencio, desde su escondite, hasta que por fin decide tomar la decisión de volver a la vida de Madelia y retomar su historia.

Madelia, con un aura y un brillo que la caracteriza, ama su trabajo de peluquera y se ha perfeccionado cada vez más. Ridey, un hombre sombrío y misterioso que tiene secretos familiares que influyen mucho en su situación actual, viene de un entorno donde la mafia y todo lo oscuro de ese mundo lo rodea. Ambos al encontrarse una vez más, deciden irse de lleno sin pensarlo, con miedo y descubriendo cada uno de sus secretos. Madelia no le teme al mundo de Ridey, pero él sabe muy bien que hay personas que no lo quieren lejos de la mafia que él mismo quiere destruir.

Ridey nunca ha sabido lo que es el amor verdadero, no es un romántico empedernido como lo es Madelia, su pasado gira a través del maltrato y la crianza dura de su padre, la desaparición de su hermana, su madre y la discapacidad de su hermano Rocko. Madelia en ese mundo lleno de sentimientos y amor, le deja saber que ella lo ayudara de a poco a demostrar sus sentimientos y a mostrarle que el mundo no es tan cruel como se lo hicieron ver y sentir. Madelia comenzara a descubrir cada uno de esos fragmentos regados en la vida de Ridey y lo ayudara con cada una de las metas que se ha propuesto, encontrar a su hermana y su madre, y terminar de una vez por todas con la mafia de la familia Bernabeú.

Pero no todo es color de rosa, no todo será fácil con Ridey en su vida, pues, con los hermanos Keigh siendo parte del mundo al que pertenece Ridey, serán ellos mismos lo que harán que la historia de estos dos amantes no llegue avanzar como ellos lo desean. Thellma Keigh es una mujer fría, calculadora y a su vez vengativa, no tolera el hecho de que Ridey quiera dar fin con la guerra entre los Bernabeú y su familia y hará todo lo posible porque la sangre fría de Ridey comience a relucir, demostrando que haga lo que haga, es parte de esa mafia que él mismo quiere destruir. Por otro lado, Franz Keigh, hermano mellizo de Thellma, se mantiene a raya, pero con un objetivo muy claro, que Madelia con esa sonrisa encantadora y dulce, sea para él y no sea solo de Ridey.

En un mundo donde el amor debe prevalecer, se ve tambaleado por la familia Keigh, por Renzo Bernabeú el padre de Ridey y el misterio de Madelia, donde su hermana está lejos de su vida o incluso tan cerca, pero sin ella saberlo. Todo se va desmoronando a medida que ellos deciden luchar por ese amor tan profundo que se sienten, muchas pruebas los rodea, pero no es hasta que Ridey decide no cumplir su promesa de permanecer junto a Madelia como lo prometió, puesto que, debido a una confusión, donde él cree haber asesinado a una persona en medio de un enfrentamiento, lo agobia tanto que decide desaparecer de la vida de Madelia, y está sin saber la verdad, termina sintiéndose traicionada por la decisión de Ridey y decide alejarse de todo lo que Londres le brindo y se aleja donde nadie es capaz de encontrarla.

Madelia desaparece de la misma forma que Ridey, se aleja con el secreto más esperanzador y a la vez doloroso, ella se aleja con un bebé en su vientre y solo una persona sabe dónde se encuentra, solo una persona sabe lo que está ocurriendo con ella. Un largo lapso de tiempo pasa, cuatro años para ser exactos pasaran desde ese día donde ella decidió alejarse de todo lo que el mundo de Ridey le brindo, donde el dolor, el sufrimiento, el peligro y las lágrimas ganaron la batalla.

Un día, decidida de volver a su hogar, regresa a Boston, con un niño de casi 4 años de edad, sin conocimiento de la vida de Ridey y sin la esperanza y el alivio de volverse a encontrar. Pero los polos opuestos siempre terminan encontrándose, atrayéndose como un imán enorme y fuerte, y en una situación algo compleja se terminan encontrando una vez más, enfrentándose a la dura realidad de que ambos tienen un hijo que Ridey no tenía conocimiento, dándose cuenta que por muy alejados que se encuentre su amor sigue intacto y donde Ridey decidido quiere recuperar a la mujer que ama y a ese hijo que él no sabía que existía.

Ridey debe volver a recuperar la confianza de Madelia, y es donde decide contar toda la verdad de su alejamiento abrupto, donde la dejo a ella con un corazón destrozado y dudosa del amor que según él siente por ella. Nuevamente se van a encontrar con nuevas pruebas, pero donde una Madelia que era dulce y buena, se ha vuelto una fiera por proteger a su pequeño hijo y ese amor que se niega aceptar aún permanece por Ridey.

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Capitulo 1
Con la mirada fija en el techo de mi habitación dejo salir un suspiro y me acomodo en modo fetal, cierro mis ojos, y lo ocurrido hace unas horas logra que mi corazón se salte un latido y suspiro. —No entiendo que haces aquí, delante de mí, después de tanto tiempo. —Madelia... —niego y me alejo dando dos pasos hacia atrás. — ¿De verdad será de este modo? — ¿Qué modo? —pregunto viéndole fijo. —No lo sé, indiferente —suelto un chasquido y con una sonrisa niego y paso a su lado, lo escucho venir detrás de mí. —Madelia. — ¿Qué haces caminando detrás de mí? Ya mejor márchate. — ¡Oye! Suenas como si yo te debiera alguna explicación —me detengo en seco, tomo una bocanada de aire y al voltear y darle el frente, dejo salir todo el aire retenido en mis pulmones. —No tengo porque darte alguna explicación. —Y yo no se la estoy pidiendo, señor Bernabéu —el gesto de sorpresa en su rostro, eso era lo que quería. —Solo no quiero que camine detrás de mí y sí, quiero que seamos indiferentes el uno con el otro, buenas noches. Le doy la espalda y continuo mi camino, estoy en mi proceso de mascullar un sin fin de malas palabras y en el proceso me tropiezo y más me enojo. Me aferro a las cosas entre mis manos y en cuanto visualizo el pequeño edificio donde vivo, aceleró el paso, pero esto es en vano porque antes de que pueda ingresar, bloquean mi camino y me detengo. —No debí decir eso —dice y no me tomo la molestia de verlo. —Soy muy tosco, bruto, asno e idiota, y no debí decir eso y mucho menos de ese modo tan arrogante. —Bien —sonrió y le miro. —Adiós... —niega y suspira. —Madelia... —intento pasar a su lado y lo evita tomándome del antebrazo. —Está bien, por esta noche te dejare tranquila... —nos miramos fijo, mi corazón necio se salta un latido. —Pero hablemos luego, por favor. —Yo... Ok, ¿Porque soy tan débil? Espabilo y niego. —Por favor, ¿Sí? —al ver su rostro completamente con la farola dándole de lleno, me pierdo por un instante en esa mirada oscura y mi cuerpo cede, entra en calma y se relaja. —Tu... —¿Yo que...? —lo veo relamer sus labios, cierra sus ojos y me suelta. —Ve descansa. Y sin más se marcha, dejándome aturdida y abrumada. —Y con este corazón todo loco —mascullo y me acomodo con la mirada fija al techo de mi habitación. —Tonta idiota, deja de leer libros de romances, por eso vives haciéndote una y otra vez historias de amor en tu cabeza —vuelvo a la posición fetal y miro fijo a la ventana. — ¿Que hace aquí? ¿En este país? ¡Dios! Sacudo mis pies en modo frenético y al detenerme decido entrar en calma y ya irme a dormir. Mañana tengo un día largo y debo estar fresca como una lechuga, si, como una lechuga. ... ¿Como una lechuga? Si claro, las ojeras que adornan mis ojos son muy claras, es que incluso mis compañeras de trabajo lo notaron y solo deje saber que la emoción de estar en mi nuevo hogar no me dejo dormir, cosa que obvio es pura mentira de mierda. Exasperada dejo caer las manos en mis piernas y me observo en el espejo, apenas y abrieron la peluquería donde ahora trabajo y puedo estar tranquila porque no es hasta las casi once de la mañana que comienza a venir más y más clientes. Decido enviarle un texto a mi mejor amiga, Nuria, para que cuando tenga un chance lo lea y me responda, sé que ahorita con su rol de mamá de dos hermosas niñas, su tiempo es corto y además siendo la esposa de Samuel conlleva a estar de igual modo al tanto de él, así que decido solo dejar un mensaje contándole lo de anoche y esperar porque en algún momento me responda. Termino de enviar el mensaje y bloqueo mi móvil, fijo la mirada en el espejo y al suspirar me quedo por unos segundos con la mente en blanco. —Madelia... —espabilo y volteo a mi lado. —Hay una cliente en la zona VIP, ve y atiéndela, ¿Vale? —Vale jefa, de inmediato. Tomo mis cosas y me voy a la zona privada de la peluquería o como le dicen VIP. La verdad es que es un apartado donde personas introvertidas vienen para tener solo su espacio y no estar con gente a su alrededor. Y no es porque no les gusten las personas, es que tienen eso de estar apartados un poco del mundo y aquí se siente cómodos y relajados, aunque incluso personas adineradas eligen esta zona para mantener todo privado. Al entrar al espacio, sonrió amplio al ver esa cabellera platinada y un tanto abundante, la mirada de la mujer que está sentada me ve a través del espejo y sonríe feliz al verme. Me acerco y le doy un ligero apretón en sus hombros y ella lleva su mano arrugadita por los años y con sus uñas siempre en un esmalte rojo muy bien elaborado. —Que gusto verla, Amanda. —El gusto es mío, Madelia, creo que ya me toca mi corte, ¿No? —tomo su cabello y asiento. —Si, ya es hora de tu corte. Ella sonríe y yo me encargo de sacar todas mis cosas para así comenzar arreglar su cabello. Esta es la tercera vez que Amanda Magnio viene conmigo. La verdad es que una antigua trabajadora era quien arreglaba su cabello, pero se retiró de la peluquería y Amanda necesitaba que alguien dejara su cabello como la antigua chica lo hacía, así que mi jefa de inmediato me dijo a mí y logré hacer sentir a Amanda a gusto con mi trabajo y desde el primer día, pide venir arreglarse conmigo. —Cuéntame de tus días, ¿Lograste mudarte? —me pregunta. —Si y estoy tan feliz en mi nuevo hogar —digo sonriente y comienzo a cepillar su cabello. —Mi hermano si está un poco triste, pero feliz por mí, ayer estaba tan feliz acomodando mis cosas, aunque la verdad, aún me falta. —Y es por eso que ahora llevas esas ojeras muy pronunciadas, ¿No? —alzo la mirada y le miro fijo. — ¿La verdad? —suspiro. —Es que no tuve una buena noche a pesar de todo —hago la separación de su cabello por zona y tomo mi tijera para comenzar a cortarlo. — ¿Quieres contarme? —enfoco la mirada en el cabello entre mis dedos. —Apareció ese joven apuesto, ¿No? —el sonido de la tijera cortando me estremece un poco y asiento levemente. —No sé qué hace aquí en Londres, no entiendo porque voló de Austria para acá, no comprendo eso y tampoco quiero comprenderlo. —Si quieres saberlo, cariño —alzo la mirada al verla tiene una corta sonrisa en sus labios. —Y es que la verdad, ya sabes la respuesta de porque él está aquí. Trago duro, carraspeo y continúo mi trabajo. —Sabes Madelia, eres una joven muy hermosa, autentica e irradias una luz muy bonita —la escucho atenta. —A mí me gusta estar rodeada de personas, pero elijo estar en esta zona para tener solo una compañía y estar en paz por un momento, eso quiere decir, que me gusta venir a cortar mi cabello porque así, tú me llenas de esa felicidad que te caracteriza, pero hoy, si te noto muy abrumada. —Lo estoy Amanda, si lo estoy. —Lo sé cariño y eso se debe al joven apuesto, a las dudas que ha creado una vez más en ti, quieres saber tantas cosas, pero a la vez te da temor saberlo —a medida que corto su cabello, un nudo se va formando en mi garganta. —Por lo que me habías contado, tú, te sentías muy cautivada por él. —Aun creo que lo estoy —confieso. —Porque cuando lo vi ayer por la noche cerca de donde vivo, mi corazón latió tan fuerte y su presencia me sacudió completamente —suspiro. —Esta incluso más guapo que desde la última vez que lo vi —Amanda suelta una risita y le miro. —Él es muy guapo. —No lo pongo en dudas —dice y sonreímos, continuo su corte. —Atrévete Madelia, vive, sueña y libérate del temor, créeme que, si haces todo eso, te sentirás plena, llena de vida y dispuesta a todo. —Pero... —me detengo y niego, me coloco junto a ella y me acuclillo, le miro. — ¿Y si no sucede nada de eso? ¿Y si todo es cosa de mi imaginación? Si no ocurre nada, terminaré decepcionada —lleva su mano a mi mejilla y sonríe. —No lo sabrás si no te arriesgas, cariño —sonríe. —Que importa si ocurre otra decepción, al menos tu tendrás la dicha de decir lo intenté e hice todo lo posible por mis deseos, por lo que quiero —sonrió y vuelvo a mi lugar. —Enfócate en el ahora y no dejes nada para después. —Lo tendré en cuenta, te lo prometo. —Vale, ahora continúa dejando mi cabello muy hermoso, para que así mi amor continúe amándome —reímos, pero el nudo en mi garganta se pone más intenso y evito llorar delante de ella para no hacerla sentir triste, porque ese amor que ella menciona, ya no está. . Tomando mis pertenencias y dejando mi espacio laboral en orden y limpio, me despido de mis compañeros e incluso de mi jefa, Mara Tellez. Esta me deja saber que mañana es mi día libre y que disfrute de ello, ya que si, todos se dieron cuenta de mis ojeras y es obvio que dejo saber que no pase muy buena noche que digamos. En cuanto salgo y observo mi móvil para ver qué horas son, me rodean por los hombros y al ver a mi lado sonrió amplio y la persona se coloca delante de mí. —Vamos por un par de cervezas, ¿Siiii? —sonrió y niego, paso a su lado. —Madelia... —Déjame adivinar, ¿Una cita doble? ¿No? — ¿¡Que!? ¡No! —entre cierro mis ojos. —Ok, ok, si, es mi segunda cita con el chico que te conté e irá con un amigo. —Helen, está vez, paso —me hace puchero, ambas comenzamos a caminar por la acera, rumbo a la parada del transporte. —Si notaste mis ojeras, estás muy segura que no pase muy buena noche, ¿No? —asiente. —Así que lo siento, no podré. —Está bien, está bien —sonríe, mostrando sus aparatos odontológicos. —Vere que soluciono, tu ve y descansa. —Gracias... —llegamos a la parada, nos quedamos en silencio. — ¿Si estás bien? —le miro. —No pasa nada malo, ¿Verdad? Cuando estoy a punto de contestar, una camioneta ostentosa en color vino se estaciona delante de nosotras y el resto de personas que esperan por el transporte. —Dichoso el que se suba en tremendo auto, ¿No? —Uju... —es lo único que respondo. —Ya el transporte viene y obstruye el espacio —comento, y las personas comienzan a llamar la atención de quien maneja el auto, pero no es hasta que bajan la ventanilla del copiloto que la sangre se agolpa en mis pies y niego. —No puede ser. — ¿Que? —dice Helen. — ¿Lo conoces? —Sube Madelia, te llevo a casa. Su voz ronca y arrastrada me eriza la piel, las personas se alteran por el hecho de que el transporte no se detendrá y para no causar problemas, observo a mi compañera de trabajo y nueva amiga, mascullo. —Nos vemos pasado mañana, ¿Vale? — ¿Que? ¿Estarás bien? —asiento. —Tranquila, es un conocido de Boston. Helen asiente y yo para no estresar más a las personas, subo de inmediato al coche y en silencio coloco el cinturón y este sube la ventanilla y nos vamos del lugar. —Un conocido de Boston... —dice y le miro. —Eso sí que dolió. Volteo a un lado, me quedo en silencio y esté toma el camino de seguro a mi casa.

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