Capitulo 7

1751 Palabras
Madelia Thompson Estoy nerviosa, muy, muy nerviosa. Hoy es mi cita con Ridey, todos estos días que han pasado no lo he visto pero si se ha mantenido en contacto conmigo, así que, por ese lado, todo está bien. Pero ahora en este momento mientras me veo en el espejo me siento impaciente y creo que me cambiare por tercera vez de vestido porque nada termina de convencerme, aunque todos han sido una excelente elección yo siento que no. Al verme con mi cabello en ondas preciosas que caen a ambos lados de mis hombros, y notar el vestido rojo de mangas largas que escogí, ahora siento que estoy convencida y que lo único que falta para darle el visto bueno, es un labial que haga combinación con mi vestido, así que lo tomo y pinto mis labios en un color rojo intenso. Me observo por un instante y entonces el sonido de mi móvil me saca de mi mente y lo tomo percatándome del mensaje de Ridey que me deja saber, que ya está abajo esperando por mí. Me volvieron los nervios y aún más fuerte y tomando mi bolso de mano y dejando todo a oscuras aquí en mi departamento, me armo de valor y salgo del pequeño edificio donde resido. El tac, tac, tac de mis tacones no me ayudan y sacudiendo mi cabeza alejo todos mis nervios y al llegar a planta bajo salgo y entonces es inevitable no permitir que mi corazón se salte un latido al verlo. Lleva su vestimenta que lo hace ver muy misterioso. Camisa de vestir en color azabache, su pantalón, su abrigo e incluso calzado en el mismo color, su piel blanca incluso resalta y trago duro al ver el rosa claro de sus labios. Me acerco y cuando menos me lo espero, lleva su mano izquierda delante que no me percate ocultaba detrás de él y noto una rosa roja en su mano. –Tu, estas hermosa... –esbozo una sonrisa y le miro fijo, mientras tomo la rosa que trajo para mí. –Buenas noches, mi sol... –Buenas noches, hombre misterioso... –ríe bajito y al acercarse a mi rostro, deja un beso en mi frente. – ¿Vamos? –asiento. –Sí, vamos... Me ayuda a subir a su coche y mientras coloco mi cinturón él rodea para subir en este y ponernos en marcha a nuestra cita. Un aproximado de 20 minutos nos toma para llegar al lugar donde cenaremos, ¿Qué si estoy sorprendida? Pues sí, si lo estoy, porque es uno de los restaurantes donde la verdad cada plato es costoso y donde vienen personas que sí, están forradas en dinero. Bajamos del coche y un chico se acerca para encargarse del coche de Ridey y hecho esto, él se acerca a mí, se coloca a mi lado y llevando su mano a lo bajo de mi espalda nos encamina dentro del lugar. No aparto el hecho de que mi cuerpo reacciona a su tacto y es inevitable sentir una corriente recorrerme desde los pies hasta mi cabeza y creo que incluso él lo ha notado, porque al verlo de reojo noto una leve sonrisa en sus labios y yo no puedo evitar imitarlo porque incluso creo que ambos sabemos que es lo que está ocurriendo aquí entre nosotros. Anuncia su nombre al chico quien se encarga del listado de clientes y de inmediato nos lleva a nuestra mesa. Un tanto apartados del resto de comensales, pero de igual modo continuamos en el mismo ambiente y ni siquiera traen la carta, Ridey solo da un leve asentimiento y nos dejan solos. Miro mi alrededor, es pura gente de dinero, se les nota incluso en su forma de mirar y si me preguntan si me siento incomoda, pues si un poco porque la verdad este no es mi ambiente, pero me adaptare por esta noche. –Creo que, estas algo incomoda, ¿No? –le miro. –Yo... –me estremezco un poco en mi lugar. –No había venido nunca a un restaurante de... –me inclino hacia él. –De gente rica... –Ridey suelta una risita y me mira fijo. –Madelia, debes entender que, no lo hago para impresionarte, es solo que tu mereces una salida digna de ti –nos miramos fijo. –De una reina... –alzo mis cejas en sorpresa y sé que estoy sonrojada. –Sí, sé que soy un poco excéntrico, pero que te digo, nací en una familia llena de lujos, y creo que una parte de mí siempre buscara esto, lujos, aunque rara vez lo haga. – ¿Cómo es tu familia? –llegan con una botella de vino y en silencio sirven nuestras copas, nos dejan solos una vez más y me enfoco en Ridey. –Y bien... –Madelia, mi familia... –noto que se ha puesto tenso y de inmediato niego. –No, sabes que, no tienes por qué hablar de ellos –sonrió amplio. –No es un tema prioritario en este momento, hablemos de otra cosa, ¿Bien? –el pelinegro niega y toma de su copa. –Si queremos que esto funcione entre los dos, lo mejor es comenzar a dejar ver nuestro alrededor –me mira fijo. –Sé que estas al tanto desde Boston que, tengo un trabajo algo, peculiar –asiento. –Madelia, los Bernabéu, somos una familia muy, muy peculiar y para nada normal, hemos sido disfuncional desde que tengo uso de razón y, ese patrón se rompió conmigo –pide algo más fuerte que una simple copa de vino y en segundos le traen una botella de ron para él. –Ridey, ¿Crees que no noto lo tenso que estas debido a esta conversación? –intenta hablar. –Dejemos ese tema a un lado, luego lo hablamos, no quiero que... –se coloca de pie, lleva su silla a mi lado y toma asiento, quedando así junto a mí. –Madelia Laurie Thompson... –le miro. –He vivido hundido en un hoyo oscuro y frio desde que se lo que es llevar el apellido Bernabéu. Siempre desee que algo o alguien comenzara a darle luz a mi vida y tú, lo has comenzado hacer desde Boston –me toma por sorpresa. –Y la verdad es que yo, soy de una familia de mafiosos, Madelia... – ¿Qué? –digo casi sin aliento, busco retomarlo tomando un sorbo de mi copa de vino. –Sí, así como lo has escuchado, los Bernabéu han construido un emporio y todo a raíz de la mafia austriaca. –Eso quiere decir que, tú no eres estadounidense... –me mira fijo. –Vaya… –Pero que mi familia sea mafiosa no quiere decir que yo lo sea, es más, en este momento estoy luchando porque ya todo ese linaje mafioso se termine. – ¿Y se puede? –anuncian que ya nuestra comida esta por ser servida y Ridey da el permiso. No voy a negar que en este momento muero por saber más, porque si, se lo que es la mafia, que hay de distintas redes, pero siempre las leí en mis libros de romance oscuro, mas jamás pensé que yo, Madelia Thompson estuviera en este momento viviendo una con el hombre que me gusta jodidamente. Sirven nuestra cena, Ridey vuelve a su lugar y queda frente a mí, todo lo que han servido se ve exquisito, pero, aunque muero por comer, necesito escuchar más acerca de Ridey y su familia, y sin embargo no menciono más, porque, él se ha tomado su tiempo de traerme a un maravilloso restaurante por una deliciosa comida y no quiero arruinar esto. . Para este momento hemos terminado nuestra cena, hemos tomado suficiente licor y un postre está siendo puesto delante de mí, y sonrió amplio al ver lo que es. –Tiramisú... –digo y observo a Ridey tomando de su vaso de ron, sonríe y alza su vaso. –Ahora que lo pienso, ¿Cuánto me has investigado, Ridey Bernabéu? –Tanto, que estoy al tanto de tu fascinación por las noches de karaoke, te gusta el pan de sándwich sin corteza y siempre pides café frio con crema batida porque muy poco lo tomas caliente, a menos que sí, sea chocolate con cinco de malvavisco –no puedo evitar esbozar una sonrisa y dedicarme a probar el tiramisú que me han servido, me asombro por el exquisito sabor y le miro. –Y si, de todas las opciones para nuestra salida, elegí este restaurante porque efectivamente preparan el mejor tiramisú de la ciudad. Me coloco de pie, llevo mi silla a su lado tomando asiento, mi plato con el postre y tomo un poco en la pequeña cucharita y lo acerco a su boca. –Pero no tiene sentido si no lo pruebas... –me mira fijo, sonríe de lado y asiente, se inclina hacia mí y entreabre su boca, me encargo de darle un poco del postre y lo come. – ¿Delicioso? –asiente y limpia alrededor de sus labios, relamo los míos y espabilo. – ¿Qué ocurre mi sol? –le miro fijo y niego ante su pregunta. – ¿Qué pasa por tu mente? –dejo a un lado todo, armándome de valor y llevo mis manos a su rostro, acaricio un poco y noto como eso le agrada. –Quiero saber más de ti y tu familia, pero... –uno mi frente a la suya. –No será esta noche... – ¿Por qué? –Porque quiero comenzar a mostrarte esa luz que quieres en tu vida y donde seré yo quien comience a mostrártela –nos miramos fijo. –Ya sabía yo que mi hombre misterioso ocultaba cosas, pero no sabía que eso incluso me haría sentir aún más atraída por él. – ¿Te atraigo? –asiento. –Y me gustas Ridey –dejo un casto beso en sus labios. –Me gustas mucho y quiero que estés al tanto de eso –un beso, dos más y el tercero se siente más intenso, tanto que me roba el aliento. –Ridey... –Madelia... –suelta un ligero gruñido. – ¿Vamos? –se aleja un poco, me mira con intriga. – ¿Dónde? –sonrió amplio, paso a colocarme de pie, extiendo mi mano. –A divertirnos. Ridey no duda en tomar mi mano, se coloca de pie y ambos sonriendo nos retiramos del restaurante...
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