Capitulo 15

1909 Palabras
Madelia... Pasado... Me sobresalto cuando escucho un estruendo del otro lado de mi puerta, salgo de inmediato de la cama y me acerco a la puerta de mi habitación para ver si así logro escuchar algo, y entonces el llanto de mamá, brota. No tardo en salir de mi habitación, lo hago con sigilo para así escuchar de lo que se trate, aunque ya tengo más o menos una idea de lo que ocurre. – ¿Acaso te hacemos sentir diferente? Eres mi hija, y te amo tanto como lo hago con tus hermanos –trago duro. –No entiendo tu comportamiento de un tiempo para acá, ¿Estas teniendo problemas, Gina? ¿Es eso? Y tú no me quieres contar. –Mamá, ya basta, deja de buscarle cosas ilógicas a mi actitud, yo solo quiero irme de Boston, largarme y hacer mi vida –y antes de que mi hermana pueda continuar, me acerco, ella me observa y bufa. – ¿Y ahora qué? ¿Escuchando cosas que no te incumben? –Déjala que se marche mamá, si ella no quiere estar más con nosotros, déjala que se marche y empiece hacer su vida como le plazca. – ¡Madelia! –mamá se altera. – ¡¿Qué!? Gina tiene un alma libre como la tuvo papá, que se largue y deje ya de una vez por todas hacerte llorar –el sonido de la cerradura de la puerta, nos deja saber que mi hermano ha vuelto de su guardia en el hospital y al encontrarnos, sabe de qué se trata. –Yo no soporto ya escucharte llorar todos los días, mamá, ya no soporto que tú, Gina, hagas de todo por herir a mamá, ¿Te quieres ir como papá lo hizo un tiempo? ¡Adelante! ¡Vete! Pero eso sí, aquí no regreses nunca más. – ¡Madelia hija, por favor! –Madelia tiene razón mamá –habla finalmente mi hermano. –Gina no ha hecho más que darte una y otra y otra vez, dolores de cabeza, parece incluso que disfrutara hacerlo, ¿No? –Marcelo se acerca a Gina, ambos se observan, y no sé si son ideas mías, pero, noto como a mi hermana le están doliendo por primera vez nuestras palabras. –Toma tus cosas y vete, ya no tienes por qué venir y hacernos sentir mal con tus decisiones a medias, tienes ya bastante tiempo, amenazándonos con irte y aun no lo haces, ¿Qué esperas? Ve por tus cosas y vete... –Por favor, ya basta hijo... –mamá se rompe en llanto y de inmediato voy a ella, la rodeo desde atrás. Mi hermana le da un par de asentimientos a mi hermano y en cuestión de minutos, va a su habitación y regresa con sus cosas, dos equipajes y se planta delante de nosotros, nos mira de hito a hito, no pronuncia ni una sola palabra, el llanto de mamá me hiere en el alma, pero me mantengo fuerte, cuando se da media vuelta para irse, mi hermano habla. –Si estas huyendo por algo o de alguien, espero que cuando tengas la suficiente madurez para enfrentarlo, puedas volver y darle una vida más saludable a mamá, de resto, mejor quédate a donde te iras, y cuídate mucho, Gina, cuídate mucho... –Marcelo no espera a verla marcharse y se va a su habitación. –Gina, que Dios te cuide a donde iras –dice mamá con la voz rota. –No olvides que te amo mucho, hija, te amo mucho –mi hermana solo asiente de espaldas y avanza a la salida, yo por mi lado no digo nada, solo observo como se marcha de casa y deja a mamá echa un mar de llanto. –Lo siento... Hijita mía, lo siento mucho... El nudo en mi garganta me escuece completamente, pero me mantengo firme ante mamá, siendo fuerte para no terminar de herirla. Nos quedamos en esta sala que de pronto se torna fría y con luz tenue, triste y desolada... ... 2 Semanas Después... Han pasado ya dos semanas desde lo ocurrido en mi apartamento. Las cosas se han mantenido en total calma, Ridey está más cerca de mí, coloco cámaras en la entrada de mi apartamento, seguridad para incluso entrar en este y para ser honesta me mantengo más tranquila. En ocasiones viene por mí a mi trabajo, a veces incluso Alan, y cuando le dejo saber que mi hermano viene por mi o que tendré alguna comida con él, se mantiene tranquilo. En estas dos semanas, no he dejado de pensar en el hecho de querer vivir con él, pero, aunque lo desee fervientemente, me freno porque quizás, solo quiero que nuestra relación vaya con calma y no con premuras por temor. Me estuve debatiendo entre contarle a Nuria lo ocurrido y terminé contándole todo lo que había ocurrido. Se preocupó, mucho, pero después de todo ella al igual que Samuel se quedan tranquilos sabiendo que Ridey me cuidara y eso en parte me deja saber que ambos tienen depositada su confianza en él al igual que yo. No niego tampoco el hecho de que en ocasiones me da cierto temor asomarme al balcón o de incluso ir a comprarme un café, pero no puedo ser tan supersticiosa, debo continuar mi vida con normalidad, no puedo tampoco mantener alerta a mi novio, porque eso es Ridey Bernabéu, mi novio, mas no mi protector y guardaespaldas las veinticuatro horas del día. Por otro lado, dejando muy lejano, el hecho de que intentaron hacerme daño, he estado enfocada buscando algún médico para la situación de Rocko. Aun no le he planteado el hecho de que, estoy buscando información para que él pueda volver a caminar, porque primero quiero cerciorarme de encontrar un buen médico que nos de seguridad de ese hecho y no de que pueda ser un tal vez. Además, debo buscar la manera de dejarle saber a Rocko que me he tomado ese atrevimiento sin hacerme sentir una entrometida y él sienta más, el hecho de que quiero ayudarlo a algo que, si es posible, que él camine. –Madelia corazón –observo a mi jefa, me entrega un sobre. –Es tu carnet para el curso, es dentro de tres semanas, hubo varios contratiempos, pero ya han fijado la fecha –observo de reojo. –Te ira increíble, lo sé. –Gracias jefa, me emociona mucho este nuevo curso –asiente sonriente y se marcha. –Buenas tardes... –espabilo y veo a un lado. –Tengo una cita, con Madelia Thompson. –Soy yo –me coloco de pie y le sonrió a la chica de cabello medio ondulado. –Bienvenida –le sonrió y ella asiente, se acerca. –Toma asiento con toda confianza. –Gracias, me la recomendaron mucho a usted como peluquera, por fin pude tener un espacio en mi trabajo y venir –asiento y le miro a través del espejo. – ¿Empresaria? –ella ríe un poco y niega, tiene una mirada dulce y a la vez ¿Nostálgica? –Ni cerca, soy fisioterapeuta –coloco mis manos en sus hombros y le miro sorprendida a través del espejo. – ¿Acaso has caído del cielo, como un ángel? –ella me mira intrigada y sonríe. –Sin duda alguna tú me ayudaras mucho, necesito información acerca de fisioterapias y esas cosas. –Pues adelante, mientras me arreglas el cabello, cuéntame tu caso –sonrió amplio, muy emocionada y me pongo manos a la obra. . Hasta este momento, me encuentro aún más emocionada por toda mi conversación con mi nueva cliente, Harriet Jane. Es una fisioterapeuta que adora su vocación, me ha contado incluso de algunos casos que daban por perdidos y a los cuales ella no se rindió, y salieron victoriosos, porque las personas si lograron su objetivo, volver a caminar. No solo se dedica a darle una oportunidad de volver a caminar a sus pacientes, los ayuda incluso con su manera de pensar e incluso de ver la vida. Le conté lo que medio se de toda la situación de Rocko, y como es que él nunca busco la ayuda para volver a caminar, ni siquiera sabemos si es de operación o si solo debe recibir fisioterapias y tener nuevamente la dicha de caminar. En cuanto termino con su cabello, ella queda encantada, solo venia por una hidratación, un corte en su cabello para darle forma y ahora sus rizos se notan aún mejor. –Me ha gustado mucho, gracias Madelia –se coloca de pie y sonríe. –Iré a cancelar, y así darte mi número y mantenernos en contacto con respecto a tu cuñado –asiento feliz. Mientras ella va a la caja, yo comienzo a organizar mis cosas porque la verdad es que se me hizo ya mi hora de salida y de seguro Ridey está por venir por mí. Harriet se acerca una vez más a mi e intercambiamos números telefónicos, con la esperanza de vernos nuevamente y que sea con Rocko a mi lado para su primera sesión, lo anhelo mucho y espero contarle en cuanto pueda todo lo que he investigado para su posible caso. – ¿Te parece si salimos juntas? –Harriet sonriente asiente y eso hacemos. Lo cierto es que ella es muy bonita, es amable y se nota que ama su trabajo. –Espero que pueda convencer a mi cuñado, me haría mucha ilusión. –Solo debes esperar el momento adecuado y no irte de buenas a primera, créeme Madelia, sentirá que invades su espacio, por alguna razón él ha evitado los médicos y eso debe estudiarse con profundidad –asiento, ambas salimos de la peluquería, ya el sol se está poniendo. –Cualquier información, no dudes en consultarme, ¿Bien? –Vale, y muchas gracias, Harriet, de verdad –ella sonriente asiente y nos damos un corto abrazo. – ¡Cuñadita! –ambas nos separamos y veo a mi lado. – ¡Hola! ¡Hoy he venido yo por ti! – ¡Rocko! ¡Que sorpresa! –y es cierto, me ha tomado por sorpresa verlo aquí, viniendo por mí, él y Alan. –Hola... –me acerco y le saludo. –Por fin te veo, después de estas últimas semanas. –Lo mismo digo –sonríe. – ¿Y ella? ¿Quién es? –Oh... –me alejo un poco y los presento. –Ella es Harriet Jane, es una cliente. –Vale... –Rocko le mira y sonríe, extiende su mano a ella, Harriet se acerca y la estrechan. –Un gusto, soy Rocko, Rocko Bernabéu. –Un gusto, soy Harriet, Harriet Jane... Ambos se sonríen y estrechan sus manos por un instante, luego terminan reaccionando y apartan sus manos. –Bien, yo ya debo irme, Madelia, gracias por lo de mi cabello, que estés bien –asiento y luego mira a Rocko. –Un gusto Rocko, hasta pronto. –Hasta pronto... Y en cuanto ella se marcha, nosotros decidimos subir al coche y yo espero por que Alan, ayude un poco a Rocko a subir en este y acomodarse, nos ponemos en marcha, iremos a casa de Ridey. –Tu clienta, es muy bonita... –dice finalmente Rocko. – ¿Si verdad? Bonita y amable. –Ujum... –Si... Y llevando mi mirada a un lado, reprimo una sonrisa, y el camino se torna un poco silencioso.
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