Ridey Bernabéu
Me frustro al ver a estas dos personas delante de mí y lo único que quiero es soltarles un golpe, por haber arruinado mi salida.
–Créeme que lo menos que quería era interrumpir tu salida, pero quedamos que estaría al pendiente por si algo ocurría, y aquí esta ese algo –observo a un lado.
– ¿Qué demonios quieres? ¿Qué no quedamos en que sería yo quien me pondría en comunicación contigo?
–Me diste tres oportunidades para dejarte saber que quiero estar a tu servicio, entonces te traigo información –me apresuro a la persona y lo tomo del cuello de su chaqueta de cuero.
–Habla ahora, mi novia está dentro esperando por mí y ya llevamos mucho rato en este plan y solo balbuceas incoherencias y estas colmando mi paciencia, en cualquier momento alguien nos podría sorprender y no quiero lidiar con más nadie esta noche –veo a la otra persona. – ¿Y este que Alan? ¿Por qué carajos no habla?
–Tu hermano se está asegurando de que nadie este alrededor, sería un jodido problema si nos encuentran hablando con él –de pronto su móvil suena, suspira. –Todo está despejado, si lo venían siguiendo.
– ¡Joder! –lo suelto con brusquedad y este se tambalea. –Habla de una vez por todas, no me confió.
–Londres es su nuevo lugar, los Keigh volverán a traer porquerías y traficar con personas –suspiro.
– ¿Quién estará al frente? ¿Franz? ¿Thellma?
–Ambos –niego. –Sí, ya no se andan separados, ahora los dos llevan el mando de la familia Keigh, el viejo está más allá que acá y ellos no se andan con rodeos, aunque tú sabes, Franz en ocasiones se mantienen a raya, pero Thellma…
–Esa mujer es un dolor en las bolas –comenta Alan, asiento, observo al tipo delante de mí.
– ¿Cómo quedaron en Austria? –antes de que hable, escucho pasos y al voltear noto su cabellera abundante y viene un tanto tambaleante.
–Ridey, ¿Todo bien? –me acerco rápido a Madelia, se ha pasado de tragos. –Es que tienes mucho rato fuera y...
–Amor, vuelve dentro –alzo mi mano y llamo a Alan, se acerca, ella al verlo se sorprende.
– ¿Alan Wallace?
–Hola Madelia –esta pestañea varias veces, en un intento de espabilar. –Ven vamos dentro, ya Ridey se nos une.
– ¿Todo bien? –cuando estoy por hablar, esta suelta un chillido y da una palmada. – ¡Amo esa canción! –entonces con prisa vuelve y Alan me mira.
–Termino aquí y nos vamos, ve con ella.
Este asiente y se va detrás de Madelia, yo vuelvo con mi informante y lo llevo más al fondo del callejón.
–De aquí en adelante, solo espera por mi mensaje, no aparezcas de este modo, tengo que protegerla, y no quiero que se relacione con nadie de todo esto, ¿Bien? –asiente. –Por favor dame aviso cuando los hermanos Keigh estén en Londres.
–Llegaran en unos días, no sabemos con exactitud cuándo... –asiento y entonces tomándolo por sorpresa, le suelto un puño que lo hace gimotear.
–Eso es por interrumpir mi cita –le suelto otro. –Y eso es para que llegues a tu sitio y noten que tuviste una pelea, ve a tomarte unos cuantos tragos para aliviar el dolor y justificar tu salida.
–Bien...
Y de inmediato se marcha, yo suelto todo el aire retenido en mis pulmones y decido volver dentro por Madelia y marcharnos, porque no quiero exponerla a nada ni esta noche ni nunca. Así que al entrar escucho mucho bullicio y aplausos y entonces escucho una pista de música muy movida y al acercarme a donde todos se encuentra, incluso Alan esta alrededor y al verlo con la mirada fija al frente, me le uno y es entonces cuando comprendo todo lo que está ocurriendo.
Madelia está sobre el escenario, con todas sus compañeras del trabajo y está cantando una canción muy peculiar. These Boots Are Made For Walkin de Nancy Sinatra es lo que ahora canta y lo sé porque detrás de ella hay una pantalla con el nombre de la canción, incluso baila junto a sus compañeras de trabajo, trago duro al verla bailar muy sensual y termina moviendo su jodido trasero de un lado a otro y al ver una vez más a mi amigo, le suelto una mirada de pocos amigos porque él no tiene por qué estar viendo a mi chica bailando de ese modo, esté alza sus manos y sale del lugar.
Yo me acerco de inmediato y la gente aplaude y las alienta a seguir cantando y bailando, Madelia juega con su jodido cabello, pero lo más jodido de todo esto es, ¿Cómo carajos se sabe esa canción tan perfectamente? Termino al frente con el resto que disfruta de verla cantar y disfrutar con sus amigas y cuando esos preciosos ojos claros me notan, esboza una sonrisa amplia, me señala y al acercarse al borde del escenario, me guiña.
– ¡Por favor todos, un aplauso a mi hombre misterioso, sexy y hermoso! –alzo mis cejas en sorpresa, todos gritan y yo con prisa la tomo y la alzo en mi hombro, ella sigue con el micrófono cantando. – ¡Son un grupo maravilloso! ¡Gracias Londres! –llego a la mesa donde está su jefa llorando de la risa con un par más.
–Gracias por la salida, me llevo a esta cantante –señalo a Madelia y tomo sus cosas. –Y todo esto –su jefa riendo se acerca y le quita el micrófono. –Gracias, buenas noches.
Y de inmediato salgo con Madelia del lugar, vamos a mi coche y la subo con mucho cuidado, coloco su cinturón y de inmediato rodeo este, subo y nos marchamos de aquí.
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Llegamos a mi apartamento, estoy lidiando con una Madelia borracha y que no sé cómo es que todo el alcohol ingerido esta noche formo estragos en todo su cuerpo. Trato de estar serio, pero es imposible con todas las cosas incoherentes que balbucea en el proceso de subir a mi piso.
Al llegar, le ayudo a entrar, pero sus pies se enredan y decido ir por lo rápido cargándola en mis brazos y en ese momento, Alan y mi hermano aparecen, les miro a ambos y niego, decido subir directo a mi habitación y así acostarla y que ya duerma hasta mañana. Eso hago en cuanto entramos y ella se queda muy quieta, la observo, con sus mejillas ruborizadas y una sonrisa bobalicona en sus labios.
– ¿Cuánto has bebido? –pregunto y ella ríe bajito.
–Los shots de tequila estaban deliciosos...
–Ahora entiendo –aparto algunos mechones de cabello de su rostro. –Me ausento un momento y tomaste shots, de allí viene tu borrachera –asiente. –Bien, cantante estrella, a dormir –ríe y asiente. –Yo vuelvo en un momento... –vuelve asentir y no dice más.
Yo decido ir un momento donde están Alan y mi hermano y al verlos, están en la sala discutiendo algo y me acerco, tomo asiento.
–Esta borracha, ya se durmió –comento y me tomo el vaso de ron que tenía Alan. – ¿Le contaste a Rocko? –este asiente. – ¿Qué opinas?
–Investigare, para corroborar esa información, no es nuestro único informante, entonces... –asiento. –Ve vuelve con ella, nosotros nos iremos a la cama, mañana hablaremos del tema.
–Vale, solo por favor, mañana por la mañana, no la hagan sentir incomoda...
–Yo solo quiero conocerla como tal... –dice mi hermano, sonrió y me despido.
En cuanto vuelvo a mi habitación, me alarmo de inmediato al no ver a Madelia donde la deje y es entonces que noto la puerta del cuarto de baño abierta y de seguro está vomitando todo lo que tomo. Me acerco, pero entonces me freno porque lo que escucho es el agua de la ducha cayendo y con lentitud me voy acercando y noto su vestido rojo en el suelo. La puerta corrediza se encuentra medio abierta y es entonces cuando la veo de espalda, en ropa interior y empapada de agua.
–Madelia... –no escuchó. –Madelia, ¿Todo bien? –la veo sobresaltarse y al voltear no puedo evitar tragar duro. –Yo, mejor espero fuera... –pero lo evita, saliendo con prisa y tomándome del antebrazo.
–No te vayas...
–Estas, semidesnuda y yo no debería... –lleva sus manos a mi rostro, nos miramos fijo. –Termina tu baño, lo necesitas, yo buscare algo seco para ti –niega. –Madelia...
–Sé que no estoy en su totalidad con mis cinco sentidos, pero... –se acerca más a mí. –Ridey, sé que estas aquí delante de mí, solo para mí... –se alza en sus pies, me roba el poco aliento que me quedaba en un beso que se comienza a sentir intenso y abrumador.
En ese jodido momento, mi cordura se va al demonio y la rodeo por la espalda, alzándola y llevándola de regreso a la ducha, termino mojando mi ropa y para este momento me importa un carajo eso. Ella con sus manos que se vuelven un jodido desastre, quita mi suéter y es entonces cuando noto la sorpresa en su mirada, un brillo, un destello de lujuria, ella...
–Tatuajes... –susurra muy bajito. –Muchos tatuajes en tu piel... –intenta tocarlos y lo evito, pero al verme con esos preciosos ojos que tiene me doblega y suelto su muñeca. –Son maravillosos... –cierro mis ojos por un instante solo esperando sus dedos en ellos y entonces mi alma arde cuando no son sus dedos los que rozan, son sus labios.
– ¡Carajo! –al verla con sus ojos cerrados y dejando ligeros besos en mi pectoral derecho donde tengo el tatuaje de un tigre de bengala, todo en mí se vuelve primitivo.
Le tomo de la cintura y la alzo, me rodea con sus piernas y paso arrinconarla entre las baldosas y mi cuerpo, comienzo a besarla como un loco, besos en sus labios, su quijada, su cuello y sus jadeos me traen de regreso y me detengo. Uniendo mi frente entre su pecho y su cuello y niego.
–No podemos, no hoy, no esta noche –alzo el rostro para verla, sus labios hinchados por el roce de mis dientes.
– ¿Por qué no? ¿No me deseas como yo a ti? –suelto un risa arrogante y niego.
– ¿Qué no te deseo? Por el amor de Dios, Madelia, quiero follarte tan duro y que grites tanto mi nombre, lo deseo como un loco –entonces hace algo que me hace perder la cordura por un momento. Se encarga de su brasier ese que me dejaba ver un poco de sus pezones, pero en este momento verlos en su totalidad, perfectos, rosas y erguidos. – ¿Qué demonios haces?
– ¿Qué más deseas hacerme? Dime por favor... –niego. –Si crees que estoy tan borracha para no recordar esta noche, estas completamente equivocado.
–Mi sol... –unimos nuestras frentes. –Quiero lamer tus pezones, succionarlos y saborearlos, quiero entrar una y otra vez en ti y quiero escucharte pedir más y más y más, yo…
–Hazlo –nos miramos fijo. –No reprimamos nada de esto que queremos, hazme el amor, follame, lo que tu desees, pero hagámoslo… Ahora, hoy, en esta noche.
Y es entonces cuando mi lado primitivo y animal se acciona y decido ya no cohibirme, no dejar la oportunidad de follar a la mujer que me roba el aliento y todos los putos sentidos.