Días atrás...
Mientras se lleva su copa de vino a la boca, escucha el llamado a la puerta y dando el permiso de entrada, se gira sobre sus pies y le da el frente a la persona que osa interrumpir su momento a solas.
–Supongo que, si estás aquí es por algo importante, porque si no es así, la verdad es que no hoy no me encuentro con mucha paciencia.
–Le he traído información –se acerca, extiende un sobre y esta persona la toma. –Madelia Thompson, estadounidense, residía en Boston, tiene casi año y medio viviendo en Londres, mamá viva, padre muerto, tiene un hermano trabajando en el hospital y... –en cuanto se detiene, la persona delante suyo que observa las fotos de Madelia y resto de su información, le mira y alza sus cejas.
– ¿Y?
–Su hermana es, Gina Thompson.
–Vaya... –deja a un lado el sobre y el resto de cosas. –Interesante que, en este momento diga que, el mundo termina siendo muy pequeño.
–Sí, señorita Thellma.
–Así que, ella es la novia de Ridey, interesante –se coloca de pie y toma su copa de vino, se da un sorbo. –Envíale un regalito de mi parte a Ridey, pero no directamente a él –esboza una sonrisa. –Es momento de, jugar un poco, de hacerme sentir presente.
–Está bien señorita.
–Eso si –se apresura a decir. –De esto a nadie, esto es algo más... –chasquea la lengua. –Personal...
Y el hombre con las ordenes de su jefa, sale de su despacho y Thellma Keigh tomando asiento una vez, enfoca su mirada en las fotos esparcidas sobre el escritorio y suspira.
–No soy muy de los golpes colaterales, pero Ridey, no me dejas otra opción –toma una foto, donde salen Ridey y Madelia la noche de su cena. –Tu no vas a destruir nada que no has construido, solo por querer vivir una vida tranquila.
__
No sé en qué momento el día se me fue junto a Ridey. Después de hablar un poco con respecto a mi conversación con Rocko y el mencionar el nombre de mi hermana, nos dedicamos a disfrutar de nuestra salida y en este momento nos encontramos en un parque, sentados en una banca, observando a las personas y viendo como la noche ya está sobre nosotros.
Conocí algunos lugares que deseaba hacer, tuvimos un delicioso almuerzo, luego continuamos el recorrido y en este momento, con mi cabeza apoyada en su hombro, suspiro y al esbozar una sonrisa, me acomodo acurrucándome a él y cierro mis ojos. Sé que Ridey está haciendo todo lo que está en sus manos para que nuestra relación sea muy especial, pero lo que él no sabe es que tan solo estar con él así sea en silencio, yo me siento muy feliz y especial.
–Sabes Ridey, me imagine muchas veces este escenario de nosotros dos –confieso. –Ya sabes, soy una romántica empedernida, y sí, siempre desee esto contigo.
– ¿De verdad? –asiento y me acurruco más a él.
–Cuando te marchaste sin una despedida, pensé, quizás no estábamos destinados, quizás solo fue un gusto de momento, pero... –me alejo un poco, lo encuentro con los ojos cerrados, disfrutando de este momento, con ese gesto tranquilo en su rostro. –Yo, si quería saber de ti, yo... –abre sus ojos, voltea a verme. –Quería saber cómo te encontrabas, si estabas bien, si no te había pasado nada malo.
–Mi sol...
–Quiero una vida entera a tu lado, Ridey Bernabéu, quiero estar a tu lado cuando encuentres a tu madre y hermana, quiero estar a tu lado, cuando termines con ese mundo tan cruel que ha creado tu padre –se aleja un poco y me da el frente de lleno. –Y quiero que tu... –me debato un poco en decir lo que pasa por mi mente. –Quiero que tú, me ayudes a encontrar a mi hermana Gina.
–Madelia... –veo a un lado.
–No sabemos de ella desde hace muchísimo tiempo, jamás hubo una comunicación, jamás hubo una señal de ella y –siento el cosquilleo en el puente de mi nariz, evito a toda costa que lagrimas se agolpen en mis ojos. –A veces me da miedo hablar de ella o de buscar algo de su paradero porque yo no tengo idea de si ella, sigue con vida.
– ¿Tenía algún vicio? –niego. –Entonces no te apresures a los hechos amor, quizás ella... –volteo a verle, nota mi gesto contrariado, niego.
–Gina Thompson, no fue la mejor tomando decisiones, ella, se involucró con mucha gente mala, y eso es algo con lo que llevo callando muchos años, Ridey...
..
– ¿Crees que mamá merece toda esta porquería que haces? –enfrento a mi hermana, entrando a su habitación en mitad de la noche, esta camina de un lado a otro, quitando su ropa para ya irse a dormir. – ¿Quién en su sano juicio se mete con un matón como ese de la familia Vittori? ¿Estás loca?
– ¡Ay Madelia! ¡Solo follamos, vamos de fiesta y ya! ¡Deja el dramón! ¿Quieres? –antes de que se meta a la cama, la tomo con fuerza del antebrazo y le hago verme.
–No voy a permitir que, por tus hormonas alborotadas, tus ganas de experimentar la locura o que alguien como ese idiota de Nahuel te haga sentir única, arruines la tranquilidad de mamá, ¿Ok?
– ¿Cómo es que sabes que ando con Nahuel Vittori? –suelto una carcajada amarga.
–O eres medio idiota o idiota completa –la sostengo con fuerza. – ¡Te vi cuando te ibas con él de la universidad! Y es obvio que ese rumor de ti andando con ese idiota ya está corriendo por todos lados –suelta mi agarre y se mete a la cama. –Definitivamente eres idiota completa, Gina.
–Ya, déjame en paz, ¿Quieres? Tú y Marcelo me tiene al borde.
–Entonces termina por largarte de casa, ¿Quieres? –me agacho para quedar a su altura, le miro fijo. –No voy a permitir y escúchame muy bien, Gina, por ninguna jodida circunstancia, voy a permitir que arruines la vida de mamá, ¿Esta bien? Prefiero que te largues y te desaparezcas de una vez por todas, eres una mala persona que solo piensa en sí misma, y jamás en la mujer que ha estado siempre para nosotros –voltea a verme fijo, noto sus ojos brillosos.
– ¿Terminaste? ¡Bien! Ahora lárgate de mi cuarto.
–Espero el día en que decidas ya largarte de una vez de nuestras vidas, y no nos arrastres a tus decisiones de mierda.
Y dejándola sola salgo de su habitación y me voy directamente a la mía, cerrando la puerta detrás de mí, siento el jodido dolor en mi pecho y callando mi llanto que brota en cuestión de segundos, me deslizo hasta quedar ovillada en el suelo. Porque solo Dios sabe cómo me han dolido cada una de las palabras que le dije a mi hermana solo para hacerla reaccionar sabiendo que su egoísmo va más allá que la familia, mucho más allá.
..
–Yo, fui quien la orillo a irse, y siempre cargare con ese peso en mi –digo y ya para este momento las lágrimas bajan por mis mejillas, Ridey las limpia. –Yo impulsé a mi hermana a irse de nuestras vidas, fui yo –pasa a rodearme en un abrazo. –Mamá nunca supo de esa conversación, no supo de mi hermana saliendo con ese chico y yo en todo este tiempo, aunque no lo demuestro he vivido con ese remordimiento.
–No es tu culpa que ella se fuera, amor –dice. –Sí, es cierto, le pediste que lo hiciera, pero en ella también estaba no irse y buscar la manera de hacer las cosas mejor para tu mamá –me alejo, nos miramos fijo. –Madelia, la familia Vittori, residen en Italia, todos... –alzo mis cejas en sorpresa por esa información. –Y si, no tienen muy buena fama.
– ¿Son mafiosos? –niega.
–No, bueno no del todo, pero, si tienen grandes clubes de strippers, trabajan con eso de mujeres de compañía y toda esa mierda –suspiro.
– ¿Crees que Gina este con ellos? La verdad es que un tiempo después, no se supo más de esa familia en Boston y bueno...
–Lo averiguare, tengo gente en Italia que me puede informar todo acerca de los Vittori y ver si tu hermana esta con ellos o... –suspira. –La tienen trabajando para ellos, porque una cosa si tiene esa familia, es traicionera.
–Oh Dios... –me vuelve abrazar. –No pensé que algún día hablara de esa conversación que llegue a tener con mi hermana, pero es que, ya no sé qué hacer con mamá, continúa esperando a Gina día a día y...
–Quieres que por lo menos tu mamá sepa de su paradero –asiento. –Déjamelo a mi Madelia, yo me pondré en eso con Rocko, y gracias por no guardarte mas eso, sabes que, movería cielo y tierra todo con que tú, estés bien, ¿Ok?
–Ok –me estremezco por el repentino frio que nos abraza.
– ¿Nos vamos a casa?
– ¿Te parece si vamos a la mía? Me gustaría hacerte una deliciosa cena –este sonríe amplio y asiento.
–Me encantaría, amor.
Y entonces tomando nuestras cosas, de inmediato nos vamos al coche y salimos con rumbo a mi casa.
_
Ambos sentados alrededor de la mesa céntrica de la sala, nos disponemos a cenar, la puerta corrediza que da con el balcón está abierta, y el sonido de fuera nos acompaña incluso. Prepare una cena rápida para ambos y sonrió al ver a Ridey disfrutar, tomo un sorbo de mi vaso de jugo.
–Ridey... –asiente.
–Y si en vez de vivir juntos, hacemos esto... –alza la mirada. –Yo pasar algunas noches en tu casa y tu venir a la mía... –deja lo que estaba haciendo.
– ¿Quieres que me quede esta noche aquí? –el repentino sonido de un trueno me toma por sorpresa y salto en mi lugar, una brisa fría entra por el balcón y mi piel se eriza. –Madelia...
–Si quiero... –digo finalmente. –No descarto la idea de algún día vivir juntos, pero, creo que esta opción de dormir algunos días en nuestras casas, también es buena idea, ¿No crees? –Ridey toma un sorbo de su vaso de jugo y termina colocándose a mi lado, me rodea por la cintura y me lleva hasta quedar sobre el a horcajadas.
–Me parece una idea, muy bien acertada, amor, debo comenzar a tener la confianza de que tu estarás bien, si te protegeré, pero tienes razón, no por el temor debemos hacer las cosas tan rápido, ¿No? –tomo su rostro entre mis manos.
–Yo te quiero Ridey, pero quiero que te sientas seguro en una relación normal, se, que hay personas muy malas a tu alrededor, que no sabemos lo que pueda pasar, pero quiero hacerte sentir en una relación lo más seguro y tranquilo posible –sonríe y sin más termina besando mis labios. –Sé que no tengo un armario ostentoso como el tuyo, que mi casa no es un enorme pent–house pero, quiero que aquí, te sientas en casa.
–Muero por hacerte el amor en este momento, Madelia –el aliento sale sin más de mí. –Yo...
–Hazlo, ahora mismo.
Y viéndonos fijo, sintiendo esta jodida corriente pasarme por todo el cuerpo, no puedo ya evitar atraerlo más a mí y fundirme en un beso tan ardiente y excitante como este, que nos estamos dando.