Nos contó que desde hacía varios años tenía una casita en Mijas, que antes había estado en varios sitios, pero que llegó una oportunidad y no se lo pensó dos veces, que la compró y estaba muy contento de haberlo hecho, y que desde luego el día que se muera que piensa que será en aquel lugar, por que pasa la mayoría del tiempo, y que se quería quedar allí, donde hay sol, que aquí en Polonia ya solo le quedaban tres nietos, pues su hijo hacía tiempo que había fallecido. Una sombra de tristeza le pasó por los ojos, cuando nos lo contaba dijo que nunca los hijos debían de irse antes que los padres, que eso no era natural, y que para eso no se está nunca preparado, pero que bueno, que como había pasado, no había más remedio que aguantarse. Ahora volvía cada vez con menos ganas a su tierra, pa
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