La vida desde luego nos puede deparar sorpresas en cada recodo del camino. Caminando tranquilamente por aquellas calles, haciendo fotos, esas de las que es tan aficionado Jenaro a hacer, como dice él, “para verlas cuando seamos viejecitos y así recordar aquellos sitios que una vez visitamos” Nos pararon dos policías, nos aconsejaron que no nos dirigiéramos hacia el lugar a donde íbamos, parece ser que había unas ruinas y no estaban suficientemente iluminadas. Como es natural Jenaro les dio las “gracias”, pero sin darse cuenta no lo había hecho en inglés, uno de ellos se sorprendió y preguntó “¿Son españoles?”, pues hasta ese momento habían estado hablándonos en inglés, “¡sí!”, contestamos los dos al unísono. Aquel policía empezó a hablarnos del tiempo que se había pasado en Cáceres, don

