―Claro, como tú no te has quemado la lengua, ya lo has olvidado, pero a mi aún me está doliendo y ya veremos lo que me dura, y ahora este incidente, ¿has visto que volumen tenía el guardia?, ese nos sopla y nos tira, ¿de dónde le habrán sacado? ―Pues seguramente habrá sido por eso que lo han escogido, por grande, así intimida más. ―Sí, desde luego el uniforme se lo han tenido que hacer a medida, ¿te has fijado?, los ciento veinte kilos seguro que los sobrepasa, y de alto, ¡qué barbaridad!, si no le debo ni llegar a las orejas ―estaba él diciendo aun pensando en aquel hombre. ―Bueno, es que por estas tierras les gusta comer bien ―dijo ella riendo. ―Sí, pero si tiene que correr detrás de un ladrón, creo que le costará alcanzarlo. ―Bueno, pues saca el arma y ya está, ¿has visto la de cos

