Sonrió al ver a todas las personas importantes para mí estar aquí en mi bienvenida. Recibo el fuerte abrazo de mamá y al separarnos un poco, noto como sus ojos se llenan de algunas lágrimas y sacude su cabeza en negativa para espantar eso y toma mis manos. –Respete tu decisión de marcharte de todo lo que estaba ocurriendo, pero hija, ¿Ves? Aquí es donde perteneces, junto a Samuel y Julie –asiento y sonrió. –Gracias por estar aqui mamá, al igual que tú papá –le miro. –Gracias por también apoyarme y hacer lo mejor para mi –tomo su mano. –Que ustedes dos estén aquí, es muy importante para mi. –Siempre y ahora más que nunca, estaré para tí hija –me da un corto abrazo. –Bienvenida a tu casa, a tu vida con Samuel y su hija –ambos sonreímos y mamá de igual modo. – ¿¡Alguien quiere Canapés!?

