Recostada en mi cama, Samuel esta de espaldas apoyado a mi cuerpo y yo rodeo sus hombros, toma mi mano derecha y la entrelaza a la suya, observo como nuestros dedos juegan mutuamente y él llevando mi mano a sus labios, deja un par de besos en el dorso de esta. Observo el reloj de la mesita de noche, son las dos de la mañana y en todo este rato lo único que hemos hecho es hablar de cualquier tema y terminamos de este modo, en silencio, juntos el uno con el otro y la verdad es que al menos, me mantengo con mi mente enfocada en la compañía de Samuel. –Nuria, las cosas no están bien... –dice finalmente, este busca mirarme. –No quiero hablar del tema, solo quiero enfocarme en este momento y no arruinar nada, pero... – ¿Quieres hablarlo? –niega y lleva la mirada al frente. –Me basta con que

