Salgo del lugar, voy directo a buscar un taxi y volver a casa, mi cuerpo entero tiembla y sí, tengo muchas ganas de llorar. La brisa fría logra que me abrace y antes de que pueda alzar mi mano para detener un taxi, alguien toma mi mano y me percato de mi hermano Noel. –No te preocupes, puedo volver en un taxi. –No Nuria, ven sube al coche yo tampoco pienso quedarme en este lugar –y en silencio lo hacemos. –Lamento haber actuado de ese modo, Noel –digo mientras colocó mi cinturón de seguridad. –Pero no puedo fingir empatía con esa chica cuando mamá ha sufrido todo este proceso. –Algo me decía que, esta cena no era normal –dice y le miro. –Yo no estoy agraciado con esa relación pero intento no decirle nada a papá porque todo, es en vano. –No puedo creer que organizara algo para presenta

