En completo silencio, abro la puerta de la habitación de Julie y al buscar no veo a nadie, pero observo que desde el pequeño castillo que está en la esquina, sobresale el pie de Nuria, quizás para mejor comodidad de ella. Me alarmo un poco cuando escucho el llanto de Julie y no hago ruido al entrar un poco a su habitación. –A mis amigas de la escuela siempre las busca su mamá, incluso a veces ellas hablan de que en su fin de semana salieron a comer y de compras y yo no –escuchar a Julie me rompe el corazón –Julie, pero tu papá... –dice Nuria. –No es lo mismo, yo amo mucho a mi papá, él da todo por mí y me consiente mucho pero, no es lo mismo yo estoy segura de que no –el nudo en mi garganta me escuece por completo. –No debería llorar, prometí que no lo haría porque mis ojos tan lindos n

