Samuel Duff. Mientras observo algunas cosas en el ordenador, la puerta de mi oficina es tocada y doy el permiso para que ingresen. –Señor... –alzo la mirada. –Su amigo Lucca está aquí, ¿Le doy el permiso de entrada? –Por supuesto, Valeria, hazlo pasar... –esta se retira y yo me coloco de pie. Cuando Lucca aparece, le sonrio y me acerco a él dándole un fuerte abrazo, al alejarme este me mira confundido pero con una sonrisa en los labios. –Ok, ¿Samuel Duff cariñoso? Imposible –rio un poco. – ¿A qué se debe tanta felicidad? –me apresuro a cerrar la puerta en su totalidad y vuelvo con él. –Es oficial... – ¿Qué cosa es oficial? –Nuria y yo –eso lo toma por sorpresa y lo expresa. –Sí, decidimos iniciar nuevamente algo entre los dos. –Samuel, ¡Qué bueno saberlo, amigo! Por fin te arriesg

