El vestido

1878 Palabras

Al cerrar la puerta del apartamento, la pelinegra se derrumba a llorar en el suelo. Hiciera lo que hiciera siempre estaría vigilada por todo el mundo, Bruno, Armando y hasta el mismo Adriel. La diferencia de él era que, quería ayudarla de verdad. Ofelia limpia sus lágrimas y piensa que con llorar no soluciona nada. Necesitaba hacer algo que la ayudara a ella y su hermana a salir libradas de ese problema. Levanta la vista y observa el corredor que conecta con la oficina de Adriel. Hacer lo que estaba pensando iba a ser la peor de las traiciones, pero si no lo hacía, Gabriela moriría. Con pesar, se pone en pie, mientras va recordando las órdenes de Bruno. —“Quiero que te metas en su oficina y busques ciertos permisos que son de mi interés. En esos documentos saldrá el nombre específico

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