15.

2344 Palabras
Megan Dejé las auto recriminaciones fuera del dormitorio, pero vaya si me estaban esperando cuando me arrastre hasta la cocina para tomar un café. Se marchará en cuestión de días, no de semanas o meses, si no días. DIAS. Pero ahora mismo, el está en mi habitación, en mi cama, debajo de mis sábanas. Corrección, él está caminando por mi sala, sin camisa, adorablemente desaliñado, sonriendo y viniendo directo a mí. Está mañana, los nervios, la falta de coherencia en los pensamientos y la lengua entumecida se unen a la vez. Si, tuve unos dos segundos para ponerme las pilas antes de que el…ah.si… me abrace. —Buenos días— ¿Cómo es posible que todavía huele tan bien y tiene tan buen aspecto? ¿Y se siente… taaan bien? —Buenos días— Me besa la parte superior de la cabeza y luego pone su mejilla sobre el lugar. —¿Tienes planes para el viernes por la noche? — pregunta Nunca tengo planes. La pregunta es: ¿quiero que él lo sepa?. —No— Si solo voy a estar unos días más con él, quiero cada minuto que pueda conseguir. Por egoísta y estupido que sea. —¿Te acuerdas de Robin Hicks? — Por supuesto que lo recuerdo, él fue parte del escándalo que sacudió UI, pero realmente no lo conozco. —No precisamente— —Jugamos futbol juntos. Se lastimó en el último año— Cuando niego con la cabeza porque el recuerdo de esa época todavía me deja sin aliento y comienza a dolerme la cabeza, dejo de preguntar. —Me invitó a cenar con él y su esposa el viernes— Se muerde el labio mientras la cafetera termina de verter el último sorbo en la cafetera y sirvo dos humeantes tazas de café colombiano. —Dijo que podía llevar una cita— Esto se va pareciendo a algo que se parece a una relación que me dejara con el corazón roto cuando él se vaya. —No sé, Ashton, ese es tu amigo. No quiero interponerme en el camino de todos los recuerdos de tus días de gloria— En general, no quiero sentarme en una habitación con alguien que había contribuido a convertirme en un cliché universitario. —Está bien— ladea la cabeza. —¿Incluso si mi amigo Robin está casado con tu amiga Amy? — ¿Amy? ¿El amor de la vida de Alan? ¿La razón por la que anda por ahí con un diamante de tres quilates en el bolsillo? Tiene que ser un error. —¿Qué, dices? — —Tres hijos, pelirrojos como ella, pero con sus rizos. Tu falso novio la beso mil veces la otra noche— Me mira fijamente, pero no puedo procesarlo. Solo puedo ver an Alan sosteniendo la caja del anillo, sonriendo con un ligero brillo rosado en sus mejillas, y ella está casada. —De todos modos, si no quieres ir, supongo que averiguaré que está pasando yo mismo— Pone su mano sobre la mía. —También tengo otras noticias— En este momento no me interesan demasiado sus noticias. Me paso las manos por el pelo y mis pensamientos revolotean a mi alrededor como pájaros asustados enjaulados. Necesito llamar a Alan para advertirle. Y cuando eso termine, mataré an Amy. ¿Cómo puede mentirle a Alan? Él no es desechable. La ira hacia mi mejor amigo arde en mis entrañas. —¿Lo sabías? — tal vez eso sonó más como una acusación de lo que pretendía. —No. Robin fue mi chofer ayer y surgió el tema— —¿Alan apareció en el tema? — No conozco ni recuerdo a Robin, pero conozco a Alan, y el estará desconsolado, devastado y no quiero ser yo quien se lo diga, pero tampoco quiero saberlo y no decírselo. —No— Normalmente, en una situación como esta, llamaría a Alan. El siempre sabría que hacer. —¿Se lo digo? — No espero la respuesta. —Tengo que decírselo. Si se entera de que yo lo sabía…— Lo mataría. Se me ocurre una nueva idea y miro a Ashton con un dejo de miedo en los ojos. —¿Vas a decírselo a Robin? — Oh, mierda. ¿Y si Robin mata a Alan? No puedo pensar en nada durante tanto tiempo como para tomar una decisión. Ashton me quita la taza de la mano y la pone sobre la encimera para poder apoyar una mano sobre cada uno de mis hombros. —Megan, no sabemos nada. Tal vez… hay una explicación— —¿Por qué engañar a Alan? ¿Por qué engañarlo y luego volver a casa con su marido y sus hijos? — Es el mismo tipo de injusticia por la que había pintado con aerosol la casa Alpha. No es exactamente lo mismo, pero una mentira es una mentira. —Tienes alguna idea de cuantas veces grafitiamos en la casa Alpha por lo que pasó , por la forma en que la trataron. Porque la trataron como si no importara— Sin mencionar mi artículo, que era mejor dejarlo en el pasado, muy en el pasado. —Y ahora ella está haciendo lo mismo, bueno, más o menos, con Alan y Robin— Es una perra. Un poco de la típica que patea traseros primero, y hace preguntas después, asomando su cabeza de donde quiera que estuviese escondiéndose todos estos años. —No lo sabemos todo— —¿Qué hay que saber? Ella tiene marido e hijos, y la otra noche estuvo con nosotros besando pornográficamente a mi mejor amigo en un bar. ¿Qué detalles necesito saber todavía, Ashton? — Y si piensa que todo esto está bien, no tenemos nada más que decirnos. —No lo sé, pero… tal vez deberíamos esperar y hablar con ella primero— Ashton, es el tipo de persona que da el beneficio de la duda. Quizás por la forma en que creció o quizás porque es de buen corazón. Pero no es tan fácil llevarse bien conmigo. Veo las cosas como son y la yo de antes habla al respecto. A menos que alguien a quién yo aprecie me pida que no lo haga. Diez años atrás… Debería haberlo sabido cuando estrelle la pantalla de mi teléfono contra en el borde de la bañera, y cuando perdí el autobús dese el puerto deportivo hasta la universidad, y cuando recibí mi primera C en un examen, en mi vida, debería haberme ido a casa y meterme de nuevo en la cama. Mi agradable y cálida cama de barco con las sábanas de mil hilos y el hombre que había hablado conmigo hasta altas horas de la madrugada que me abrazo hasta que sonó mi alarma para su práctica de las cinco de la mañana. Nunca debí abandonar el barco. Al menos, entonces no me habría sorprendido tanto volver al barco y encontrarme con la versión más vieja de Ashton sosteniendo un par de mis medias de rejilla por la punta y mirándome como si acabara de encontrar el santo Grial. Quiero correr, y no sé por qué, en lugar de eso, me quedo mirándolo, pensando que es así como se verá Ashton dentro de veinte años. Respiro y él se gira para mirarme de arriba abajo. —¿Supongo que es tuya? — No fue una deducción demasiado brillante, ya que yo llevo un par igual y él ha pasado unos segundos mirándolas boquiabierto, asiento. Se ríe entre dientes y me tiende la media. La tomo y la escondo detrás de mi espalda. —Tengo que decir que no eres el tipo de chica que Ashton trae al barco— Oh, si enserio, no me diga. Mi piel debe de estar de cincuenta o sesenta tonos de rojo poque tengo las mejillas en llamas. Pero no todos los días me subo a un barco sin permiso y encuentro a un hombre sujetando mis prendas íntimas entre sus dedos. —Bueno, está ampliando sus horizontes— Oh no, esto no está yendo bien. —Ya lo veo— Oh, demonios, tienen la misma sonrisa. —¿Sabes dónde está Ashton? — Y como si hubiera sido convocado por la pregunta de su padre, Ashton abre la puerta y entra. —¡Papá! — Se abrazan con lo que suena una dolorosa palmada en la espalda y una ronda de risas. —Estaba conociendo a tu…amiga— Podría haber prescindido de la mueca asociada a la última palabra, pero mantengo mi sonrisa falsa y pálida en su lugar. Ashton lo ignora y da un paso atrás para situarse a medio camino entre su padre y yo. —No sabía que vendrías esta semana— —Si, bueno, tenemos que hablar. ¿Quizás tu amiga podría darnos un minuto? — me mira y sonríe de nuevo y levanto las cejas. Es una señal para que salga. —Yo solo…— señalo detrás de mi hacia la puerta. —Bien— Salir tiene sentido. Salgo a la cubierta y uso la pequeña rampa que conduce desde el barco hasta el muelle. Casi llego a la parada de autobús cuando Ashton me toma del brazo. —¿Adónde vas? — —A algún lugar lejano, donde pueda olvidar el hecho de que subí al bote de tu papá y lo encontré sosteniendo mis…— le entrego mi media y me doy la vuelta para seguir caminando. —Lejos— Ashton se mueve para bloquear mi camino y yo me desvió de él. —Megan, espera. Mi papá quiere ir a cenar. Por favor— —¿Estás loco? No voy a cenar contigo. No soy la tipo de chica con la que normalmente sales o con la que sueles ir a cenar— Las palabras de su padre me habían afectado y me dolieron, aunque eran suyas no de Ashton. —Ni traer a tu barco— Me dejo caer en el banco dentro de la parada de autobús con tanta fuerza que toda la estructura tiembla y me lastima el trasero. Ashton se sienta a mi lado. —Si quieres conocerme, conocerme de verdad, así es como debes hacerlo— Le lanzo una mirada que apenas siento. —No es justo que uses mi propia mierda en mi contra— Estira su mano cuando se pone de pie y le ofrezco la mía, luego camino junto a él de regreso al bote. Unas horas después estamos sentados en un restaurante con un código de vestimenta del cual viole aproximadamente de diez maneras. De todos los lugares en los que he estado y las personas que he conocido, nunca me he sentido tan fuera de mi elemento. Todo en el restaurante, incluido Ashton y su padre, están perfectamente peinados con maquillaje y ropa de diseñador. Yo traigo puesto mi cárdigan de segunda mano, tacones gastados y la cara casi limpia y solo me tomó unos cuarenta segundos después de que nos sentamos para tirar mi vaso de agua a la vela de la mesa que se cayó. Afortunadamente, el agua apagó la llama antes de que pudiera incendiar todo el lugar, pero el agua se dirigió directamente hacia el señor Bailey y yo, pensando rápido, me levanto y tiro mi servilleta al charco en movimiento, pero yo no soy el mariscal de campo en la mesa, así que por supuesto, la servilleta cayó sobre la cabeza del padre de Ashton y el agua goteo de la mesa a su regazo. —Lo siento mucho. No soy torpe. Estoy nerviosa— balbuceo, de pie y quito la servilleta del pelo, que todavía luce notablemente bien. —¿Usas spray para el pelo? Porque Wow— A mi lado, Ashton se ríe y yo me hundo en mi silla, deseando poder marchitarme y morir. Entonces su padre sonríe. —Uso gel— De las tres personas en nuestra mesa, yo soy la única a la que no le parece gracioso. Suspiro y me paso las manos sudorosas por la parte delantera de mi falda deseando tener todavía un velo de pelo detrás del cual esconderme. Ashton me aprieta la mano debajo de la mesa mientras sus padre nos observa. —Entonces, María, Ashton me dijo que lo has estado ayudando con sus clases— ¿Parezco una María? —Soy Megan. Y estudiamos juntos, pero…— No hemos estudiado mucho y realmente no parece que necesite mi ayuda. —Si bueno, Ashton siempre ha sido mejor deportista que estudiante— Su tono se volvió seco y el insulto no fue simplemente implícito. Ahora me toca a mi apretarle la mano. —Bueno, la escuela sin duda se ha beneficiado de su habilidad atlética. Tres campeonatos en tres años— —El futbol no es una carrera, Megan— dijo mientras me habla y mira a Ashton. —Para su hermano, tal vez, pero Ashton no tiene ese tipo de talento— Gracias a nuestra charla de medianoche, ya sabía que su hermano había muerto en Afganistán. Ashton jugueteo con uno de sus tenedores, dando golpecitos con el dedo en el borde. —Creo que el talento de Ashton habla por sí solo— —Megan, no lo hagas— lo miro, veo la vergüenza y me duele el corazón por él. Mi madre tal vez no es rica ni tenia suficiente dinero para pagar los almuerzos escolares cuando era niña, pero me ama y está orgullosa de todo lo que he logrado o incluso intentado. Cuando estoy a punto de informarle al señor Bailey sobre el error de su forma de criar a su hijo, Ashton me mira y sonríe, luego se vuelve hacia su padre. —John era un gran jugador de beisbol, papa— Su voz es suave, casi tranquilizadora. Me recuesto en mi silla, mi comprensión de Ashton ahora es un poco mayor, mis sentimientos florecientes son un poco más profundos. Él puede que tenga más cosas, pero yo he tenido una vida mejor en cuanto amor familiar se refiere.
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