Trev se reunió con Katrina y Bryce en la estación cerca del anochecer. Parecían tan agotados como se sentía él cuando se reunieron alrededor de la pizarra. Un largo día precedido por una noche aún más larga les estaba pasando factura, y los detectives todavía tenían que conducir para regresar a Kyneton, su base asignada y donde ambos vivían. —Trev, ve tú primero, —dijo Katrina. —¿Alguna suerte con el teléfono de Cecil? —No está en la casa de Lewis. Ambos revisamos la casa sistemáticamente y no apareció nada. —¿Y su iPad? Trev asintió. —He copiado su calendario, que llevaba meticulosamente por lo que parece. Registraba cada llamada telefónica que hacía y recibía, citas, ventas, visitas para mostrar casas. De todo. Tomará cierto tiempo revisarlo todo y me gustaría sentarme con su r

