- ¡Joven Alan! – con lágrimas en los ojos y corriendo al apuesto médico Minerva le dio un fuerte abrazo -Mi niño mírate ya eres todo un hombre- Liv quedo boquiabierta al ver que el amable hombre era el primo de Hugo, aquel que abandono a su familia hace ya unos cuatro años. Alan recibió gustoso el abrazo de Minerva, con su voz cálida y amable -Nana que gusto verte, dime que te estas cuidando bien -Claro que si mi niño, debo de mantenerme saludable para poder cuidar a tus hijos -Nana, que cosas dices – en ese momento el semblante del joven medico cambio, se tornó de un ligero tinte de tristeza y melancolía -¿Qué te trae al centro médico? Minerva suspiro y se acercó a Liv, a quien tomo del brazo -Estoy acompañando a tu prima política, ella es la esposa de Hugo- Liv se sintió tan apenada,

