Liv subió a ese taxi sin dar las gracias a aquel desconocido que la consoló. Si ella estuviera lejos de Amelia iría a un bar para tomar unos tragos y cantar hasta quedarse afónica, pero por ahora se encontraba prisionera por una elección que tomo la noche en que firmo los papeles de matrimonio, al tomar aquella decisión jamás imagino que Hugo Del Valle estuviera tan lleno de rencor y odio hacia el hombre que desde su nacimiento ha procurado su bienestar. Ella ingenuamente creía que al verla de cerca la reconocería ya que ambos pasaron por mucho en Villa Lissa, se sentía tan idiota por aquella suposición, pasaron casi un mes juntos hasta aquel fatídico día donde ambos tuvieron que luchar por su vida nadando a contracorriente en aquella inundación, si tan solo ese hombre recordara con clari

