— ¡Audrey, amiga! ¿Qué tal todo? — preguntó Kate al otro lado de la línea, hablándome con su habitual tono desenfadado y despreocupado por la vida.
— Pues… sobreviví a una noche muy intensa. Necesito que me hagas un favor. ¿Puedes ir a mi casa a recoger algo de ropa? — pedí mientras trato de contenerme, de estar tranquila para que Kate no sintiera mi triste energía.
— ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste anoche como para que me estés pidiendo que te lleve ropa a tu casa y no llames a James? — ella comenzó a indagar.
— Bueno… resulta que… — le conté la historia completa.
— ¿¡Que tú hiciste qué!? — ella se sorprendió.
— Sí, lo que oíste. Sé que te parecerá extraño que yo haya hecho eso… pero bueno, dadas las circunstancias, ¿tú no hubieras hecho lo mismo? — respondí.
Nos quedamos en silencio por unos minutos, ella parecía estar procesando cuál sería la respuesta correcta a esa pregunta que acabo de hacerle.
— Bueno, tienes razón. En ese aspecto, yo hubiera hecho lo mismo que tú. De hecho, creo que hasta hubiera hecho cosas más… atrevidas. Pero bueno, eso no importa, lo que nos debe importar, es que ahora has conocido al que, posiblemente, es el hombre de tus sueños. ¡Y tienes que contarme todo! Eso por teléfono no se habla. ¿Sabes qué? Ya mismo voy para tu casa y te empaco tu ropa, y en dos horas, estoy allá. ¿De acuerdo? — dijo ella.
— Sí, está bien. Muchas gracias, pero no te vas a poder quedar mucho tiempo, es solo mientras Johan regresa de su trabajo, porque al volver, me dijo que pensará que quería que hiciéramos hoy… entonces, puede que lo lleve de compras. En fin, nos vemos aquí, no te tardes.
Antes de que ella pudiera decir otra cosa, colgué la llamada.
Al terminar con la llamada, mi celular siguió vibrando en mi mano, avisándome que más mensajes de chat seguían llegando, y cuando pretendía abrirlos y ver quién era, supe que eran mensajes de James, quien estaba comportándose como todo un intenso conmigo, rogándome para que regresara a casa, que volviéramos a darnos una oportunidad, que tratáramos de hacer como si nada hubiera ocurrido en realidad, y que volviéramos a ser felices y ese matrimonio ejemplar que solíamos ser ante nuestro círculo social.
Ignoré todo lo que tenía que ver con James, bloqueo la pantalla del celular, y cuando termino por fin de arreglarme, guardando en mi bolsillo aquel aparato porque debía estar al pendiente de que Kate avisara de que venía en camino, y entonces, decido salir de la habitación de Johan, estoy dispuesta a hacerle caso, iré a recorrer el lugar, dar un paseo por este terreno rodeado de naturaleza me haría muy bien para aclarar las cosas.
Al salir de la habitación, me topé de frente con una de las señoras que trabajaba para Johan, quizás era parte de la servidumbre, porque ella era una mujer joven, de unos veinticinco años, quizás. Traté de saludarla con amabilidad, más ella no dijo nada, solamente me miró fijamente, como si hubiera tenido intención en verdad de querer decirme algo, pero se contuvo las ganas de hacerlo, y prefirió callarse, se dio la vuelta, y continuó con su camino hacia donde fuera que iría.
— Eso fue extraño… — susurré para mí misma, pero decidí dejarlo pasar y aceptar mi teoría de que tal vez ella haya sido tímida para hablar con personas que no conoce. Quizás, después tenga la oportunidad de cruzar alguna que otra palabra con ella para ganarme su confianza.
Continuo caminando, y sigo encontrándome con más empleados de Johan en el camino; conocí al jardinero y su esposa, que fueron muy amables conmigo, aunque distantes, pero no fueron para nada groseros ni descortés. Sin embargo, siguiendo con mi paseo, me he dado cuenta de algo muy extraño, no solamente ocurrió con la chica de la servidumbre que me encontré dentro de la casa, también sucedió con la pareja de jardineros, y ahora bien, el chofer de Johan, que estaba limpiando la camioneta que se veía era blindada y de lujo, se dio cuenta de mi presencia, también quise saludarlo, por ser cordial y no aparentar ser una grosera y maleducada, pero él tampoco quiso corresponder a mi saludo, se le notaba muy serio, como si se sintiera inquieto, ansioso, pero no feliz ni a gusto por lo que hacía ni por el lugar en el que estaba.
Siento mi celular vibrar, lo he guardado en una zona muy cómoda de mis pechos, por lo que no traigo bolsillos al llevar puesto un vestido desde hace 2 días. Vi que era una llamada de Kate, y contesté, esperanzada de que ella me diera la noticia que ya venía en camino para acá, más no fue así.
— ¡Cómo demonios pudieron hacerte eso! ¡Ese par son unos idiotas! ¡Los quiero matar! — gritaba Kate con ira a través de la línea.
Suspiré, tratando de contenerme, no me extrañé en absoluto acerca de que hablaba ella, porque ya me lo imaginé; se había encontrado a mi hermana y a James, y por su forma de decirlo, aparentaba que los había encontrado en una escena muy prometedora como para que ambos se hubieran ganado todo su odio de un momento para otro.
— Kate, cálmate. ¿Qué pasó? ¿Ya vienes para acá? — pregunté, tratando de sonar lo más tranquila posible para controlarla.
— Los vi, a tu hermana y al inútil de James. Estaban juntos, acostados. Estaban desnudos en tu cama, teniendo sexo como si fueran un par de conejos insaciables. Los malditos no me dejaron sacar nada de tu ropa, apenas me vieron entrar a la habitación, con cinismo, me echaron de allí, no me dejaron siquiera sacar nada para ti. Lo siento, pero creo que no podré ir a llevarte nada. Fallé mi misión. Lo siento — dijo ella, comenzó hablándome alterada, luego se calmó, porque sabía que estando así no iba a conseguir nada; ya lo hecho, hecho está.
— ¿Ves lo que te dije? Todo fue verdad. Los muy imbéciles me traicionaron, y lo hicieron de la peor manera. Además, me duele porque… — me callé por unos segundos, dudando de si sería correcto que le hablara a Kate acerca de los mensajes de James que llegaron con intensidad esta mañana.
— ¿Te duele por qué…? No me digas que aún lo amas y que lo quieres recuperar luego de esto… Tú lo dijiste, ambos cayeron muy bajo, y no merecen tu perdón. Divórciate, y sigue tu vida. Disfruta, y haz lo que yo; vivir la vida al máximo, sin sufrir por compromisos absurdos que nada más te llevaran a sufrir mucho.
A veces era doloroso tener que hablar con Kate, porque aunque una no lo creyera, ella tenía mucha experiencia en ciertos aspectos de la vida, por todas las cosas que ha tenido que vivir, la admiro, por eso es mi mejor amiga, pero en ciertas ocasiones siento que ella puede llegar a ser muy dura y dar consejos demasiado realistas que son muy difíciles de procesar.
— No, Kate. No es eso, es solo que, esta mañana, James estuvo demasiado intenso, me escribía y me pedía en los mensajes que volviéramos, que habláramos, que lo pensara mejor y que nos diéramos otra oportunidad e hiciéramos nuestra vida juntos como si anda hubiera sucedido. Pero no quise, no pude contestarle, solamente lo ignoré, y decidí que así lo haría, que nada más le hablaría para lo que es necesario; el divorcio… — respondí con sinceridad, seguí caminando, alejándome de donde se encontraba el chofer de Johan para que él no fuera a querer pasarse de listo en escuchar toda mi conversación con Kate.
De pronto, cuando pensé que nuestra conversación iba a seguir, vi que una camioneta parecida a la que está estacionada atrás de mí, alejada con solo unos pocos pasos desde mi distancia. Al estacionarse, de su interior se baja Johan, vistiendo de forma diferente a como recuerdo haber visto antes de que se fuera a trabajar, venía todo sonriente, y la verdad, que verlo acercarse a mí como si fuera un enamorado fiel a su mujer, me hizo sentir aquellas mariposas revolotear en el estómago, de las que no sentí jamás en mi relación con James aunque fuera el único hombre de mi vida.