—Perdón— se tapó la boca la rubia —No quería asustarte— entre todos empezaron a juntar las hojas. —Sean honestos, ¿alguien pretende matar por esto? —Bueno... Yo veo que esos mortales malvados han matado a muchos por solo mencionar el nombre de los dioses, vimos que quemaban a unas niñas, fue horrible— le entregó un puño de hojas Alida. —Pero no puedo avisarles, están en un crucero— dejo las hojas en la mesa y saco una laptop de la caja fuerte y la prendió —El último mensaje que recibí de él fue el domingo, me dijo que no hablara con extraños por nada del mundo, que estaban llegando a un lugar donde no habría señal, se supone que mientras eso pasaba yo me iba a encargar de la compañía, de echo me dijo que fingiera ser él, que nadie se daría cuenta, solo serian unos días— suspiro —¿Por qu

