—Hay va Tefa— torció sus ojos Calista —Si que eres molesta. —¿Te encuentras bien Alida? — se acercó la diosa egipcia del rocío. —Sí, sólo me asusté— agarró su pecho y suspiro —Pensé que eran un monstruo. —Ya así de feo te llevas con Calista— soltó una carcajada Lucas. —Mejor digan, ¿Qué hacen aquí? — les intentó sonreír —¿Te aburriste de vivir como una ninfa y regresaste a molestarme? —Cállate— bufo el dios nórdico —Si te contara como viven esas bestias del bosque. —¡Oye! — le reclamo Alida —Fuimos amables. —Tiradas en la tierra con una hoja como cobija. —Son unas salvajes— le acaricio su n***o cabello Calista para fingir que lo consolaba —Pero no me interesa ¿para qué la trajiste? —Quiere tu ayuda. —No, yo no quiero la ayuda de esta— la señalo Alida —Sólo pedí la tuya y... —Mir

