Capitulo 04

2295 Palabras
                                                                                        |Anthony| Abro mis ojos y miro el lado de la cama vacío. Esta soledad es cada vez más difícil de sobre llevar. Hace mucho debí encontrar a mi mate. Y estoy perdiendo las esperanzas con cada minuto y segundo que pasa. Escucho un golpeado en mi puerta. Al reconocer el aroma digo un simple pase. Cuando la puerta se abre y mi querido sobrino entra. Él es de cabello rubio y ojos azules. -         Tío Anthony – dijo con su voz tierna. Cada vez que lo veo deseo tanto encontrar a mi mate y tener a nuestros cachorros. -         Buenos días Joshua. Joshua subió a la cama y se sentó sobre sus rodillas y me miró. -         ¿Estas triste? – me pregunta Joshua tiene la facilidad de leerme. Es algo que nunca entendí. Pero luego recuerdo que su madre es una bruja. Si, como leyeron, la mate de mi hermano menor es una bruja. Pero es de las pocas brujas blancas que existen. -         No – él me mira dudando de mis palabras. –. Olvídalo ¿si? – él asiente. -. Vamos a desayunar. Él sonríe y de un salto baja de la cama. Una vez que Joshua sale de mi habitación, me dirijo al baño y me doy una larga ducha. Cuando estoy listo, bajo a desayunar con mi familia. Cuando llego al comedor, en el están: mi padre, mi madre, mi hermano, mi cuñada, Joshua y mi beta junto a sus padres. -         Buenos días – saludo cortés. -         Buenos días – dicen todos con una sonrisa. Desayunamos en paz, con conversaciones con temas triviales, en conclusión, era un desayuno de lo más llevadero, pero todo eso se acabó cuando mi madre tocó aquel tema. -         ¿Cuándo retomaras la búsqueda de tu mate? Gruño molesto. Odio que me recuerden eso. ¿Es que no saben que el más desesperado por encontrarla soy yo? -         Madre, por favor, no vallas por ahí. -         Hijo, ya han pasado 104 años desde tu transformación. No leyeron mal, tengo 121 años y aparento la edad de 21 años. Mi hermano Frederick tiene 67 años. Encontró a su mate tres años después de su transformación. Mi familia es de las más antiguas de nuestra r**a. Por eso soy el Alpha más poderoso. Todos me temen por que asesino sin sentir remordimiento al hacerlo. Los años y la angustia y sentir a la soledad de manera constante hicieron demasiados estragos en mi persona. -         Madre déjalo así. Noah vámonos – le digo a mi beta. Él asintió y se levantó disculpándose y nos retiramos. Estábamos en nuestra forma de lobos patrullando cerca de los límites. Cuando un olor a "lluvia recién caída y a fresa" inunda mis fosas nasales. "Mate, mate"- comienza a decir Alekei con emoción. Por fin, después de tanto tiempo la he encontrado. Pero el aroma a pimienta y madera me hace ponerme alerta. "Hay rogues cerca de nuestra mate... ¡¡corre!!" - Me gritó. Corrí lo más rápido que pude junto a Noah y los guardias. Cuando llegamos vi a una chica castaña en el pasto asustada. Inhale y de ella venía aquel aroma. Note como un lobo café se iba a lanzar sobre ella. Antes de que lo lograra me lancé sobre él. Apreté su cuello y su sangre resbalaba por mi hocico. El sabor metálico de la sangre ya era muy bien conocido por mi paladar, por lo que no le tome importancia al sabor. Dejo caer el cuerpo inerte de ese lobo al pasto y la miro. Ella me mira con miedo y eso me desgarra. "Nos teme" - se lamenta Alekei Veo como se coloca de pie temblorosa, retrocede a paso lento y luego sale corriendo. "¡Noo~!" - Grita Alekei al verla marchar. Veo cómo se va junto a otra chica y suben a un Jeep de manera rápida. No puedo seguirla pues son los territorios del Alpha Worren. Camino de regreso a casa molesto y emocionado. Entro a mi despacho y después entra Noah. -         Alpha -         ¿Qué sucede Noah? -         Es una invitación del Alpha Worren Sonrío. Abro la invitación y esta dice: "Me es un placer invitarle, al cumpleaños número 17 de mi hija Alissa. Por lo que será su primera transformación. Esperamos su presencia en dicha celebración. ATTE: Alpha Kailer Worren. -         ¿y esa sonrisa? -- me pregunta Noah. -         Encontré a mi mate. Y es de la manada del Alpha Worren. Así que la veré mañana. – no puedo evitar no sonreír al decirlo. -          ¡Vaya! Que coincidencia – exclama asombrado. -          ¿Por qué? – pregunto curioso. -          Mi mate era una de las chicas que vimos hoy. Ella igual pertenece a esa manada. -         Bueno, prepara las cosas. Mañana será un día importante. Noah se retira y yo me dedico a arreglar algunas cosas. . . . ¡Maldición! Estamos llegando tarde. La ceremonia de iniciación de la hija del Alpha Worren ya debió de haber terminado. Cuando llegamos el aroma a "lluvia recién caída y fresas" me llega. Y ahí lo sé. "Ella está aquí" -  Alekei está emocionado. Busco con la mirada y la veo. Esta hermosa con aquel vestido. Sus ojos brillan, son de un color azul con un toque dorado. Su loba está presente. Veo como el Alpha Worren la toca por los hombros y gruño. Él le dice algo y ella se tensa. Me acerco a ellos y ella parece perdida. -         Alpha Worren - saludo haciendo un movimiento como mi cabeza a modo de saludo. -         Alpha Anthony, le presento a mi hija, Alissa. Alissa, que bello nombre. El alpha Worren se marcha y me quedo con Alissa a solas. Pero ella me tiene miedo, lo veo en sus preciosos ojos. Alekei llora por ver su mirada. Intercambio un par de palabras y lo que dice antes de salir corriendo me mata. -         He escuchado los rumores y lo he visto con mis propios ojos. Eres malo. Cuando el alcance, ella se mantenía callada. Me dijo que no me rechazaría, pero que no estaríamos juntos. Me enoje tanto que la bese con fuerza. Ella corrió de mí y la seguí. Cuando volví a ver su mirada aterrada retrocedí y volví a convertirme en humano. Noto como sé desmaya y antes de que toque el suelo las sostengo en brazos. ~*~ Ahora la tengo en mis brazos, inconsciente. -         Alissa, amor reacciona "Diosa luna, no permitas que nada malo de pase a mi mate." - Imploro. Admiro su rostro y no puedo evitar observar sus labios, son tan apetecibles, son como imanes que me atraen a hacer contacto con ellos. Pero desecho todo aquello, por el simple hecho de que mi luna, mi sol, mi alma, mi mundo, mi amor y un sin fin de apelativos más que describan lo mucho que ella significa para mí, se encuentra inconsciente en mis brazos. Llevo mi mano derecha a su mejilla izquierda y la acaricio con el pulgar y el dedo índice. Su piel es tan suave, sus mejillas están pálidas y eso me preocupa. - Mi amor, reacciona por favor Alekei está triste y preocupado, se niega a separarse de ella, ir por ropa y llevarla con el médico. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que estamos en mi territorio. La cargo como a una novia y corro con ella en brazos hacia mi hogar. Cuando diviso la infraestructura corro con mayor velocidad. Entro por el jardín trasero, diviso la entrada trasera y la abro con fuerza. - mi niño - dice mi nana, ella mira a mi chica en brazos y se lleva las manos a la boca. - ¿ella...? - Si nana, es ella. Llama al médico y condúcelo a mi habitación para que la revise. Que llegue lo más pronto posible - ordeno con apuro. Ella asiente y corre hacia el teléfono. Con sumo cuidado mientras aferro el cuerpo de mi Luna al mío me dijo a mi habitación, cuando estuve frente a la puerta de una patada la abrí. Caminé hacia mi cama y la recosté en ella. Corrí a mi armario y busqué ropa. Unos diez minutos después llegó el médico. - Alpha - dijo respetuoso - revise a mi luna. Él abrió los ojos sorprendido. Su rostro perdió color alguno y corrió a tropiezos hacia ella. De su maletín sacó sus instrumentos médicos y con el estetoscopio s despuso a escuchar el latir de su corazón. Después tomó su muñeca derecha y comenzó a tomar su pulso. Suspiró, y quiero creer que aliviado. - ¿Cómo esta? - dije prácticamente al borde de un colapso nervioso. - ella sólo se desmayó por el estrés. Lo más recomendable es que descanse y no tenga impresiones fuertes. Asentí y despedí al médico y me senté en la orilla de la cama acariciando su rostro. Quito unos mechones de su frente y sonrío al tenerla junto a mí. Aún debo hacer que acepte estar conmigo, que no me tema, no haya peros para no poder estar juntos. Decido recostarme a su lado, la tomo de la cintura pegando su espalda a mi pecho. Inhalo el dulce aroma que ella emana y eso me llena de paz. - deseo despertar y dormí siempre de esta manera. - murmuro antes de caer en la inconsciencia. . . . Cuando abro los ojos ella aún esta dormida. Sonrío enormemente. Me levanto de la cama con la mayor delicadeza posible para no despertarla, antes de entrar al baño la veo; es como un ángel, su respiración es tranquila y eso hace que me sienta de buenas. Abro la llave de la regadera y dejo que el agua caliente resbale por mi cuerpo y me relaja. "Hay que hablar con ella, Alexia me acepta, nos acepta, pero Alissa..." "¿qué te ha dicho su loba?" "Ella nos teme por la forma en que nos conoció. No puede evitar recordar y ver como la sangre resbalaba por nuestro hocico, hasta caer al piso.” >" Aprieto los puños. El puño derecho lo estrello contra la pared dejando un agujero en el azulejo. Recargo mi frente contra el azulejo y golpeo de nueva cuenta mi puño, pero con menos fuerza. - ¡maldición! - gruño. - ¡aaah! - escucho el grito de Alissa. Con rapidez cierro la llave y me envuelvo en una toalla. Casi a tropezones salgo del baño y la veo como se cubre hasta su pecho con la sabana de satén azul. Ella me mira con ojos asustados. - ¿qué hago aquí? - pregunta con voz temblorosa. Suspiro y digo: - caíste inconsciente, estábamos, mejor dicho, estamos en mi territorio y te traje a mi hogar. - quiero regresar a casa. - ella evita mi mirada. Gruño al escucharla decir eso. Ella da un respingo y me regaño a mí mismo por no controlarme. Siento el aroma de Noah acercarse, la puerta se abre y entra con el rostro serio. - Alpha, el alpha Worren quiere hablar con usted. - papá... - susurra mi Luna. - Ahora voy Noah. Él sale de la habitación, estoy por ir por algo de ropa, pero escucho como ella se levanta. - te quedarás aquí - dije frío, no deseo hablarle de esta manera. Pero quiero que entienda que de mi lado jamás de ira. - ¡Noo~! - la callo mirándola amenazante. Diciéndole con la mirada que lo mejor era callar. - dije que te quedarás aquí. Regreso en un rato. – decía eso mientras me terminaba de vestir. Una vez listo abro la puerta y la dejo con la palabra en la boca. Llego a mi despacho y Noah tiene el teléfono en la mano. Tomo el teléfono y me dispongo hablar. - Alpha Worren - ¿dónde está mi hija? - su voz suena irritada y preocupada. - ella está bien. Jamás la dañaría, es mi mate, después de todo. - el gime de sorpresa. - no...No puede ser. - si lo es. Por lo que su lugar es a mi lado, pero no quiere decir que no la verán. Vea el lado positivo. - ¿Cuál sería según tú? – dice en un gruñido. - nuestras manadas serán aliadas y, no habrá que preocuparse por posibles guerras. – sonrío mientras digo eso. Pero desaparece en cuento comienzo a decir: - Si no aceptas que estemos juntos, tú y todos los que te importan sufrieran las consecuencias. - no serías capas - gruñe - por tenerla a mi lado cometería una locura, sin importarme a quienes tenga que quitar de mi camino. "Estas siendo un maldito, al chantajearle" – me recrimina Alekei. "Lo sé, pero jamás dañaría a su familia, ella me odiaría." - está bien. – suspira a manera de resignación. - Pero, no le hagas daño - ruega. - Jamás. – le aseguro. - Hasta pronto Alpha Worren. Cuelgo y como un balde de agua helada su aroma me golpea. Levanto la mirada, y ella me mira desde el umbral de la puerta. - mi amor - camino hacia ella tratando de tocarla, pero se aleja. - ¡No me toques! - me grita, mientras tiene sus manos en su pecho y cierra los ojos con fuerza. Me quedo estático. - ¡te odio! - me grita antes de salir corriendo. Y mi mundo se desmorona. “Tu solo te metiste en esto, soluciónalo por tu cuenta.” – me dice Alekei antes cerrar su comunicación conmigo. 
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