Capitulo 03

4876 Palabras
¡Hoy por fin es mi cumpleaños! Estoy más que emocionada. No puedo esperar para que la luna me bañe en su luz y mi loba despierte y juntas encontrar a nuestro mate. Mi puerta es abierta y veo a mis padres y a mi hermano entrar con una sonrisa. Miro las manos de papá y en ellas hay un pastel con las velas en forma de números y así mostraba que cumplía 17. — ¡Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños feliz, feliz cumpleaños querida Ali, feliz cumpleaños feliz! — sus voces inundaban mi habitación. Y una sonrisa surca mis labios. Papá deja el pastel frente a mis ojos y yo soplo las velas pidiendo mí deseo. Todos aplaudieron cuando las velas fueron apagadas. — ¿estas feliz? — pregunta papá con sus ojos de color dorado. Eso significa que él y su lobo están presentes. El lobo de papá es celoso con mamá, conmigo y mi hermano. Después de todo, los lobos alpha son conocidos por ser celosos y posesivos con lo que consideraban suyo. — ¿cómo no lo estaría? ¡Por fin conoceré a mi loba! — exclamé sonriente. — La ceremonia será a las 7 y vendrán todos los alphas — me tensé. — ¿sucede algo? Yo niego rápidamente y digo: — no, no. Solo que...al decir que vendrán todos los alpha significa que vendrá el alpha Anthony. — Lo sé... pero no te preocupes su beta estará ahí para evitar que algo malo pase. Si bien, eso debería dejarme más tranquila, no lo consigue. Ya que, si su alpha es así, ¿su beta no seria igual? Porque, en vez de detenerlo, lo ayuda a cometer tales actos tan violentos. -         Pero ¿estas seguro que su beta no es como él? – pregunto mientras desvío mi mirada. -         Lo creas o no, su beta ha hecho que el alpha Anthony causara mayores desastres. Si no fuera por él, creo que habría demasiadas manadas y clanes de vampiros totalmente aniquilados. -         Pero aun no entiendo por que es así, ha vivido tantos años, es para que una creyera que seria un hombre sabio y culto, digno de admiración. – aprete los puños mientras mordía mi labio inferior. -         Hija, el alpha Anthony es un hombre sabio, solo que desde que conoció a su lobo, estuvo en la búsqueda de su luna, hay muchas cosas que desconoces, por lo que no deberías juzgar solo por lo que has oído de los demás, por que nadie externo a su manada conoce lo que realmente pasa con él. Me quedo en silencio, procesando las palabras de mi padre, haciendo que el ambiente antes alegre, se convirtiera en uno serio y apático. Por lo que mi madre decidió hablar. -         Bien, dejemos esos temas escabrosos, y concentrémonos en lo importante. – dijo mientras le daba un golpe a mi padre en su hombro. -         ¿Eh? Tienes razón querida. – dijo mi padre rápidamente mientras recuperaba la sonrisa. – Cariño, levántate que hay muchas cosas que hacer. Yo simplemente asiento con la cabeza mientras sonrío levemente. Ellos se marchan y yo me quedo sola, dirijo mi mirada hacia la ventana, mirando como los rayos del sol comienzan a filtrarse levemente, calentando levemente la fría habitación. -         Es mejor dejar de pensar cosas innecesarias, y mejor pensar y concentrarse en lo importante.   Salgo de la cama dispuesta a comenzar con los preparativos de esta noche, sé que es inevitable que lo conozca, pero, debo mentalizarme de ese hecho y mantenerme firme, no puedo salir corriendo, soy la hija del alpha de la manada, no puedo ser una cobarde. . . . Son casi las siete y estoy muy emocionada, el inicio de mi ceremonia está muy cerca. Sophia estaba conmigo en mi habitación ayudándome a arreglarme. -          ¿Qué te parece este? — Sophia me enseña un vestido blanco con tonos rosas. Su escote es en forma de corazón y la falda es suelta y un poco esponjada. Su largo es hasta unos cuatro dedos arriba de la rodilla. -          Me gusta. – le digo mientras lo miro de arriba abajo. – Pero sabes que se romperá, y sería una lástima. -          Eso no importa, tienes más en tu armario, además, este vestido lo tienes desde hace cuatro años, es hora de que pase a mejor vida. – comienza a decir mientras lo acerca cada vez más hacia mi persona. – Nuestro amigo vestido, ya dio todo de si, hay que darle jubilación. -         Bien, lo usaré, pero escoge otro para que pueda vestirme por favor. -         Si, si, no te preocupes. Lo tomó en mis manos y me dirijo al baño a vestirme. Una vez lista salgo y encuentro a Sophia con unos tacones de color perla en sus manos. -         ¿Tacones? -         Tienes que lucirte cariño, si te vas a disfrazar que sea completa. -         ¿Acoso soy el entretenimiento? – pregunto mientras curvo una de mis cejas. -         No, pero creo si te pongo una enorme nariz roja y una peluca de colores tal vez. – dice mientras se lleva una de sus manos al mentón. – Sabes hace malabares, ¿no? -         Tú serás el entretenimiento. -         Puedo, se me muy buenos chistes. – dice mientras sonríe y busca mi cepillo para el cabello y lo usa de micrófono. – Solo escucha. -         No tienes que… -         Shhh, nada, escucha. – ella se aclaró la garganta antes de hablar. -  ¿Cuál es el baile favorito del tomate? – ella inclina el cepillo hacia mi. -         No sé, ¿Cuál es? -         ¡La salsa! – ella comenzó a reír y yo solo podía negar con la cabeza mientras me reía levemente. – Sabes, creo que debería dedicarme a ser comediante. -         Solo que cuando te vuelvas famosa y tengas tus giras me lleves contigo. -         Claro que sí, toda superestrella tiene a su asistente. Le lanzo una almohada y ella se ríe mientras me siento en la cama y me los pongo. Sophia arregla mi cabello y me maquilla. -         ¡Lista! – exclama con una enorme sonrisa en su rostro. -         ¿Ya? Bueno, vamos antes que se haga tarde. -         Nada de apurarse, esto es como una boda, la protagonista puede llegar tarde. – comienza a decir mientras se para frente al espejo y se arregla. – Así que deja que esperen. Yo simplemente la miro y me rio, dispuesta es esperarla para poder bajar al jardín y comenzar de una vez. Me siento llena de energía, con demasiadas expectativas respecto a mi loba, no se que tipo de personalidad tendrá, o si será muy similar a mí. No lo sé, pero me gustaría que fuera similar a mi ya que he visto como es la loba de Sophia, como son tan diferentes ambas pelean hasta por el calzón que se pondrán, lo cual es gracioso, pero a la vez desgastante. -         Oye, Soph. -         ¿Sí? – ella se coloca la mascara para pestañas. - ¡Ay! – exclama cuando se había pinchado el ojo.  Murmuro un “cuidado”, mientras trato de no reírme de su desgracia. – Dime que sucede. – ella parpadea tratando de no sé qué. -         Tu y tu loba, ¿Cómo se llevan? – ella frunce el ceño, pero simplemente me dice. -         Si te soy honesta, nos llevamos como el perro y el gato. – dice divertida. – Ella es la perra y yo la gata.  Me rio a más no poder, por que debo de decir que estoy más que de acuerdo. Sophia tenia la personalidad de un gato, por lo que no se me hace raro escuchar esa comparación. -         ¿Estas nerviosa? – me pregunta mientras me mira con una leve sonrisa. – Es normal estarlo, estas por convertirte en adulta. – ella me pone su mano en mi hombro. – Solo teme si tu loba tiene una personalidad como la de la mía, porque te volverás loca. Tomo una almohada y se la lanzo, ella solo la bloquea con sus manos mientras se ríe. -         Oye, ¿nunca has pensado en buscar a tu mate? – le pregunto mientras abrazo una de mis almohadas. -         La verdad no lo pienso mucho, él llegará cuando tenga que llegar. – se encoje de hombros restándole importancia al asunto. -         ¿Y tu loba no te molesta con eso? -         La verdad no, tanto ella como yo estamos de acuerdo que no necesitamos de una pareja por el momento, si quiere estar conmigo que me busque, por que yo no pienso mover un dedo. -         ¿Por qué? -         Cariño, sabes que soy perezosa, solo soy activa para cuando es día de rebajas. – termina de arreglarse y se mira un par de veces más en el espejo antes de decir: - Bueno, ya estamos, bajemos antes de que tu madre o la mía vengan por nosotras y nos lleven de la oreja.  Ambas salimos de mi habitación, escuchando el bullicio que hay en el jardín de la casa. Me doy cuenta de que vinieron muchas personas, principalmente los lideres de las manadas amigas a la nuestra. La música suena y es una dulce sonata que la orquesta brinda. Mis padres y la manada saben que adoro la música clásica y es obvio que no podía faltar en un momento tan importante en mi vida. Cuando estoy en el jardín, veo que todo está hermosamente decorado, y lo que más me hace sentir feliz, es ver que todos disfrutan, se sienten relajados. Comiendo y conversando, todos están disfrutando de este momento. La luna alumbrara el jardín, que, aunque aún no se encuentra en su punto, nos regala una hermosa luz plata, junto al manto de estrellas, dejándonos disfrutar de tan hermoso cuadro nocturno. La mayor parte de la velada me la paso saludando a los alphas y sus lunas, al igual que a los betas junto a sus parejas. También saludo a los miembros de mi manada que vinieron. Recorro con mi mirada todo el lugar, en la búsqueda del alpha Anthony, pero ni rastros de él, me acerco a papa quien se encuentra ocupado en la mesa de bocadillos. -         Papá. – el me mira con su boca totalmente llena, con sus mejillas abultadas haciendo parecer una ardilla. – Quiero hacerte una pregunta. – él asiente y traga su comida antes de hablar. -         ¿Si bebé? – me rio ante aquel mote cariñoso por el que me llama. -         Me preguntaba si el alpha Anthony ya no vendrá. -         Oh, eso. – deja su plato en la mesa y centra su atención en mí. – Me han dicho que sucedió algo. -         ¿Algo? -         Hay rumores diciendo que por fin ha encontrado a su luna, pero no estamos muy seguros si es verdad o no. -         Eso quiere decir que posiblemente no venga, ¿verdad? – la emoción poco a poco me comienza a inundar. -         Si, es posible. – el hecho que me siento muy feliz de saber que posiblemente no vendrá debe ser evidente, puesto que papá me mira con una expresión confundida. Me alejo antes de que papá pueda decir algo más, y me pongo a buscar a Sophia para poder conversar en lo que esperamos a que la luna este en su punto para comenzar la ceremonia. -         Te vi conversar con tu padre, ¿de que hablaban? -         Nada importante, solo le preguntaba si el alpha Anthony vendría. -         ¿Y por qué tan interesada? – me pregunta mientras me mira con duda. -         Solo quería saber si vendría, solo eso. -         ¿Y qué dijo? -         ¿No has escuchado los rumores? -         ¿Rumores? – ella me mira extrañada. – No, realmente no. -         Papá me ha dicho que dicen por ahí que ha encontrado a su mate, y por eso posiblemente no asista hoy. – digo con un tono que deja en claro lo aliviada que estoy ante ese hecho. -         ¿Y tú muy feliz no? -         No te puedo mentir, me siento más relajada ahora. – digo mientras le doy un sorbo a mi bebida. -         La verdad, hay veces que me pongo a pensar, y me pregunto, ¿está bien juzgar sin conocer a la persona realmente? -         ¿A que te refieres? -         Digo que hemos hechos juicios en base a lo que otros dicen, pero, nunca hemos visto ni hablado con el alpha Jackson, y nos dejamos guiar como ovejas en un rebaño, y eso, mi amor, no va conmigo. – comienza a decir mientras hace un gesto afirmando lo diva que es. – Seré el pastor, pero jamás la oveja, eso no va conmigo. Me quedo callada procesando las palabras de Sophia, pero en eso veo como papá comienza a caminar hacia el centro de la fiesta y me hace señas para que me acerque hacia donde está, me disculpo con Sophia y lo hago. Una vez a su lado, se aclara la garganta, llamando así la atención de todos. -         Les agradezco a todos por asistir. – comienza a decir mientras sonríe. – ¡No sentimos honrados por contar con su presencia en este día tan especial! – dime mientras me da un ligero abrazo mientras sonríe aun más. – Este día mi pequeña cumplirá sus 17 años y también será su primera transformación — papá habla con mucho entusiasmo y estoy por llorar. Él me mira y se aleja un poco de mi lado y dar unos pasos para alejarse de mí, para posteriormente estirar su mano hacia mí, invitándome a tomarla, lo cual hago. -         Ha llegado el momento. Es el momento en que mi hija se convierta en adulta. Papá me deja sola y la luz de la luna me baña con sus rayos, siento mi cuerpo pesado y mis extremidades comienzan a doler hasta el punto en que debo dejarme caer en el suelo y colocarme sobre mis manos y rodillas. El crujido de mis huesos me asusta, pero hago todo por relajarme. Me siento mareada, y las ganas de vomitar me invade, me siento asustada, pero trato de conversarme que todo estará bien. Cuando todo termina abro mis ojos los cuales había cerrado. Observando las miradas de todos sobre mi persona, pero la cosa es, que sus miradas me hacen sentir como si yo fuera un bicho raro. Miro a papá para buscar una respuesta, pero él se encuentra en el mismo estado que los demás. Papá tiene una mueca de asombro, así como todos. La bruja de la manada -la cuán es mi tía- se acerca y me mira. Para después decir: -         Tan blanca como la nieve recién caída. Tus ojos dorados como el sol. Pero ten cuidado cariño, tendrás que obstáculos que enfrentar para tu felicidad alcanzar. Papá se acerca junto a mi madre y Sophia es quien trae un cambio de ropa. Aun transformada camino tras ella y con mi hocico tomo las prendas y voy a una habitación. Cuando ya estoy lista salgo con Sophia acompañándome.  Antes de salir un delicioso aroma a menta y chocolate inunda mis sentidos. "¡Mate!"- escucho una voz en mi cabeza. "¿Quién eres?" - pregunto "Soy Alexia tu loba" - sonrío. Al fin la escucho. "¿Lo busco?" -  pregunto, pero luego me doy cuenta de que la pregunta es un tanto tonta. "Si, vamos por él" – dice más que emocionada. Con la mirada lo comienzo a buscar por todos lados. Mis pies se comienzan a mover por sí solos y cuando siento el aroma más intenso miro a un chico de cabello n***o como alas de cuervo y me mira con sus ojos azules con alegría. Pero en eso siento la mano de papá sobre mi hombro. -         Es el alpha Anthony — y mi alegría callo por los suelos. Él no por favor. Él no.   Él se acerca a mí con paso firme. El cuerpo de mi padre esta tenso a cada paso que él da. Mi cuerpo es incapaz de moverse, mis terminaciones nerviosas parecen haber dejado de funcionar, ocasionado que mi cerebro no sea capaz de mandar a mi cuerpo. -         Alpha Worren — su voz es gruesa "Mío" - la voz de Alexia suena emocionada y hasta el punto de que hasta llega a sonar excitada. No sé en qué momento papá se fue, porque ya no sentí su tacto sobre mi hombro. Alzo la mirada y él me mira con alegría y emoción. No sé cómo describir el brillo en su mirada. Esta se tornea entre azul y gris. Su lobo está presente. — Mi pequeña — dijo mientras acariciaba mi mejilla, en una caricia que hizo a mi loba gruñir en satisfacción. En mí mirada solo había miedo. Pues la forma en que lo conocí ayer, la manera en que peleo y no tenía arrepentimiento por lo que había hecho, causa mucho temor en mi ser. Él pareció captar mi mirada aterrada, porque sus ojos perdieron ese brillo. — ¿por qué me temes? — preguntó en un susurro lastimero. — no lo hagas. Aparte la mirada. No puedo verlo a los ojos. — No puedo evitarlo.... — murmuro sin mirarlo. — he escuchado los rumores y lo he visto con mis propios ojos. Eres malo. Sus ojos se comenzaron a cristalizar. Su labio inferior temblaba. Me doy cuenta de que mis palabras le han afectado más de lo que creía. Él niega con la cabeza repetidas veces negándose a creer mis palabras. -          No...no — dice por lo bajo, pero luego exclama: — ¡no! — llamado la atención de los invitados. Un chico de cabello castaño y ojos verdes se acerca con velocidad hacia el Alpha y trata de tranquilizarlo. Puesto que comienza a acercarse a mí con pasos lentos y con una mirada oscura. -         Anthony, tranquilo Anthony luchaba por soltarse, pero no lo lograba. Lo cual me sorprende, por que soy consciente de que él es capaz de liberarse de aquel agarre, lo cual me da a entender que mis palabras lo han perturbado en sobre medida. -         Amigo, debes de calmarte. – su beta (eso creo), le dice mientras ejerce más fuerza. – Debes de guardar la compostura, no ganas nada perdiendo el control. Él se queda quieto unos momentos. Noto como su expresión sufre de diversos cambios, hasta volverse una tan oscura y triste. Lo veo inhalar y exhalar, tratando de tranquilizarse. Mientras tanto, Alexia me reprocha por tratar de esta manera a nuestro mate. Pero no puedo evitarlo. Tengo miedo. Con solo mirarlo, a mi cabeza vienen los recuerdos de aquel día en que nos conocimos (ayer), y también de las voces de todos aquellos que decía puras cosas negativas acerca de él. “Pero si serás idiota, no deberías crearte un juicio hacia una persona en basa a lo que otros dicen” – me regaña mi loba. Lo sigo mirando, tratando de ignorar los regaños de mi loba, no sé qué espero, pero algo me mantiene observándolo con determinación. Su rostro se mantiene impasible, pero sus ojos se notan muy perturbados. Bajo mi mirada a sus manos, notándolo como estas se encuentran hechas un puño, pero me sobresalto cuando repentinamente sus ojos conectan con los míos. -         ¡¡Eres mi mate!! — gemidos ahogados de sorpresas se escucharon. — ¡Jamás!, Óyeme bien ¡¡Jamás te librarás de mí!! ¡¡Eres y serás siempre mía!! Mi cuerpo se estremece ante su alarido, y cuando siento como su enorme mano sujeta mi muñeca solo puedo atinar a liberarme por instinto y salir corriendo, sin importarme los gritos de mi padre o de él. — ¡¡Alissa regresa!! — esa frase me la repetían varias veces, sabia que me seguía, era muy consciente de ese hecho, por lo que solo podía forzar a mis piernas a correr a toda velocidad. Solo quiero huir. ¿Por qué tenía que ser él? ¿Por qué diosa Luna? ¿Por qué? No sé cuantos metros o kilómetros he corrido, pero si se que he de haber recorrido una distancia considerable, puesto que he comenzado a sentirme cansada. Pero no importa, correré hasta que ya no pueda más, y crea que ya me he alejado lo suficiente de él. "¿Por qué huyes?" "Él es malo Alexia" "Él nos ama. Nos esperó por mucho tiempo ¿y huyes de él?" Detengo mi andar. -  "¿A qué te refieres? Dímelo Alexia ¿qué quieres decir?" "¿Eres tonta o te haces? Su lobo y él estaban destrozados al no encontrarnos. Y ahora que por fin nos encontró escapas y lo lastimas más. Un lobo al no encontrar a su pareja por mucho tiempo se vuelve loco, si un lobo común reacciona así ¿Cómo reacciona un Alpha?" “Ahora que lo dices, papá me comentó algo.” – hago memoria, de la conversación que había tenido con mi padre sobre este tema. Me quedo quieta, sin ponerme a pensar si estoy segura en este lugar, solo me concentro en analizar toda la situación. Pero en eso, siento su aroma, haciendo que mi corazón comenzara a latir con rapidez, mi cuerpo se tensa totalmente. Escucho el crujir de las hojas secas en el suelo, así como el sonido de sus pasos. -         Alissa. – su voz es como un susurro, y puedo notar los nervios y el miedo en su tono, cosa que me hace sentir terriblemente mal. Me giro con lentitud, para poder encararlo. Y al hacerlo soy capaz de estudiar su expresión, notando sus lindos ojos (debo aceptarlo) llenos de tristeza y ansiedad. -         Yo… -         ¡No! – me interrumpe rápidamente. – No, yo… Sus palabras mueren de nuevo en sus labios, jugando con sus manos con nerviosismo. -         Yo solo, por favor… - comienza a hablar con balbuceos. La verdad, en estos momentos no me da la impresión de ser un alpha de lo más temible, parece un cachorro. – No me rechaces. – dice de golpe en un hilo de voz. ¡Dios mío! ¿Qué he hecho? Para que un alpha ruegue y más con una voz tan rota, demostrando que está a punto de llorar; demostrando tan abiertamente un estado de debilidad es que ha sido herido muy profundamente. Y eso, no me hace sentir orgullosa, para nada. Él camina hacia mí con pasos dudosos, su cuerpo se estremece. Una vez cerca de mí se deja caer de rodillas, me sujeta con sus fuertes brazos por la cintura, enterrando su rostro en mi vientre. Y es ahí donde siento como mi ropa mojada hace contacto con mi piel. Está llorando. -         Te lo suplico, no me rechaces mi amor. — su voz se oye rota y amortiguada, ya que su rostro no se separa de mi vientre. ¿Qué hago? Diosa luna iluminame por favor. Alzo mi mirada implorando por ayuda, me siento tan fuera de lugar. Porque no sé qué hacer. Siento como su cuerpo tiembla, mi corazón se encoge cada vez que escucho un sollozo de su parte. "¿qué has hecho?" - Me reprocha Alexia. Inhalo profundamente tratando de no llorar. Un inmenso dolor se instala en mi pecho y unas ganas de abrazarlo; de aliviar su dolor, me invaden. Mi labio inferior tiembla y mis ojos se comienzan a cristalizar y me arden. Estoy a punto de llorar. Su agarre se tornea más fuerte y emito un quejido de dolor. Él aligera su agarre y se coloca de pie. Me toma por los hombros y me miró a los ojos. -- no me rechaces -- me pide. Sus ojos me miran con súplica. Anhelantes de que de mi boca no salga, aquella frase de rechazo. Pero no sería capaz de hacerlo, pues si lo rechazo él morirá y después lo haré yo. Pero aun sabiendo que no hay modo en que pueda estar con el como pareja y que no lo puedo rechazar como tal, no hasta que al menos uno de los dos encuentre a su otro mate para que nuestro lazo se rompa y poder seguir por caminos separados. Me quedo en silencio mirándolo. Soy incapaz de pronunciar sonido alguno. Lo único en que mi cerebro puede hacer coordinar a mi cuerpo, es mirarlo. Mirarlo, verlo como con cada segundo de silencio de mi parte él se rompe al igual que su lobo y la mía. -         Di algo por favor. Tu silencio me mata. – dice con frustración Parpadeo un par de veces y mi cerebro hace: clic. -         no te rechazare – dije suspirando y después lo miro. Sus ojos brillan como luces de navidad. Una enorme sonrisa se instala en su hermoso rostro. Pero sé que me dolerá lo que diré a continuación y también a él. Pero es lo mejor para ambos. Cuando iba a hablar él me abraza. Sus brazos me brindan calidez. El latir de su corazón es relajante, se acopla con el mío. Su aroma me inunda y me hace suspirar. Con lentitud me separó de él. Miro en sus ojos el dolor por mi rechazo y confusión. -         No te rechazare, - comienzo a hablar. Se que esto, de una u otra manera me matará. – pero tampoco estaremos juntos. Él abrió los ojos a más no poder, su respiración se volvía cada vez más irregular. Negó frenéticamente con la cabeza repetidas veces. -         No, no, no... – comienza a negar por lo bajo. En eso sus ojos hacen contacto con los míos. – ¡No! – exclama. -         Por favor, entiéndeme. -         No hay nada que entender, tu y yo fuimos unidos por la diosa luna, debemos estar juntos. -         Apenas te conozco, y además, he escuchado todo lo que dicen de ti, y no me siento para nada cómoda el estar contigo. “Cierra la boca, estúpida”. – me gruñe Alexia. “Tengo que hacerlo”. “No, no tienes que hacerlo.” -         ¿Desconocidos? – pregunta mientras me mira mientras me sujeta de los hombros y mirándome a los ojos, con los suyos haciendo un contacto con los míos de manera intensa. – Solo debemos de conocernos, no hay problema, y de las malas habladurías, solo debo hacer que te des cuenta de que no soy malo. - Sus ojos ya no son azules, ahora son azules y grises -hermoso-, lo que indica que su lobo ha hecho acto de presencia. -         No, solo déjame ir por favor. – el niega con su cabeza, antes de mirarme y apretar su agarre aun más. -          Eres mía, sólo mía. Y no te déjate ir – dijo con voz firme. Y me besó. Abrí mis ojos sorprendida. El beso era demandante y hasta furioso. Con mis manos trate de alejarlo, pero no lo lograba. Con sus manos grandes y cálidas me tomaba por las muñecas y las alzó, así evitando que pudiera hacer algún movimiento para rechazar el beso. Su lengua intenta entrar en mi cavidad bucal, pero le niego la entrada. Él gruñe y muerde mi labio inferior causando un gemido de mi parte. Él no desaprovechó la oportunidad e invadió mi boca. Su lengua se enredaba con la mía, era como se librara una batalla dentro de mí cavidad bucal. Con todo mi autocontrol trato de no corresponder, lucho contra mi loba y el deseo. Un gruñido sale de él, está molesto y dolido por qué no correspondo. Se separa de mí, pero no me libera de su agarre en mis muñecas, las cuales me comienzan a doler. -         ¡Corresponde el maldito beso! – grita con voz rota y con la ira palpable en ella. Aprieta un poco más y no soy capaz de resistir, en mi rostro se instala una mueca de dolor. Él al notarlo me suelta de golpe. Me mira arrepentido y asustado. "No lo hagas idiota" - me dice Alexia. -         Lo siento – le digo a ambos, antes de salir corriendo. Escucho sus pasos detrás de mí. Él me llama a gritos, pero no quiero mirar. No puedo. Trato de regresar a casa. Pero no tengo idea de donde estoy. Escucho un aullido y mi cuerpo de paralizada. Giro mi cabeza. Y el enorme y precioso lobo n***o de ojos grises me mira. Sus ojos arden. Tengo miedo. Él retrocede con lentitud unos cuantos pasos. Y entonces comienza a volver a su forma humanoide. Esta de rodillas con las manos en el rostro. Su piel expuesta es tan malditamente atractiva. Pero esos pensamientos fueron barridos con fuerza al volverlo escucharlo sollozar. -         ¿Por qué me temes? – pregunta sin retirar sus manos del rostro. –. No lo hagas. Me mata saber que soy causante de tu miedo. Un nudo se forma en mi garganta y en mi estómago. Unas enormes ganas de vomitar se apoderan de mi cuerpo. Mi mente se volvió una neblina, donde ya no soy capaz de pensar en algo coherente. Todo comienza a dar vueltas y se vuelve oscuro. Soy enviada al mundo de la oscuridad.
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