Cuando salimos de la piscina nuestras madres estaban tomando el sol con unos trajes de baño que se amoldaban a su figura y nuestros padres estaban sentados a su lado con la mirada alerta.
“Que celoso” – pensé mientras rodaba los ojos y negaba con mi cabeza con una leve sonrisa en mi rostro.
Aunque debía admitir que me sentía un poquitín celosa, ya que sentía envidia de la buena por la hermosa relación que tanto mis padres, como los de Sophia tenían, es una que muchas y muchos añoramos, el encontrar a aquella persona dispuesta a compartir todo contigo, y eso, que aunque encuentres a tu mate, nada garantiza el que vivirás feliz, porque nunca sabes quién es la persona elegida por la luna para ti.
— Nos iremos a bañar porque queremos ver una película — dije, queriendo huir de aquel lugar antes de que me pongo a llorar y no sepa que responderles a mis padres.
— Está bien — dijo mamá.
Sophia y yo subimos a mi cuarto y buscamos unas toallas limpias y le preste un pijama. Yo me metí a mi baño y Sophia fue al baño que estaba en el pasillo.
— ¿cuál vamos a ver? — preguntó cuándo ambas ya estábamos tendidas en mi cama.
El pijama de Sophia era un short hasta la mitad del muslo color rosa pálido y una blusa de tirantes blanca. Yo utilizaba un short blanco con caritas de ositos y una blusa de tirantes del mismo color y estampado.
— Ya se cual. Mis papás me la acaban de comprar — dije mientras buscaba en una bolsa de plástico que estaba en mi armario. Saqué varias cajas de películas y encontré la que buscaba.
— ¿cómo se llama? — pregunta
— "El gran dinosaurio"
Encendí la televisión y la DVD y coloqué la película.
La película estaba linda y triste. Hubo escenas graciosas, cuando Arlo conoció a Spot fue chistoso. Y otras en la que queríamos aventar las almohadas hacia la pantalla.
Al final Sophia y yo terminamos llorando por que el final, no fue lo que esperamos.
— ¡Que mierda! — exclamó Sophia con lágrimas. — ¡no puede acabar así! ¡Producción exijo edición! — okey el final rimo.
— ¿tan mal final fue? — pregunte mientras guardaba el disco
— ese no es un final que deseo ver — dijo mientras se sonaba de manera muy ruidosa y exagerada su nariz.
Sophia se quedó a dormir esa noche. Y esa sensación aún permanece ferviente en mi interior.
Me la pasé pensando en posibles motivos para sentirme así de intranquila, pero por más que torturé a mi cerebro, no encontraba nada lógico ante mi sentir. Desde a tratar de interpretar los vestigios que recuerdo de mi sueño, a tratar de leer el tarot. Pero nada, nada me daba una respuesta a todo esto, por lo que no sabia si rendirme o que.
- Lo mejor es dejarlo por la paz, y dormir, o mañana pareceré mapache. – me dije mientras soltaba un suspiro y enrollaba en mi sabana como si fuera una oruga en su c*****o.
~*~
Mañana por fin será mi cumpleaños. Sophia y yo saldremos en unos instantes hacia los límites. Estoy tan emocionada por que en algunas horas podré conocer y escuchar a mi loba por primera vez y eso me pone muy feliz.
— Vamos Ali — me dice Sophia.
Me despedí de mis padres besando sus mejillas y nos dirigimos en el Jeep de Sophia hacia nuestro destino. Por algún motivo estaba ansiosa, demasiado para mi gusto. Aquella sensación que sentí con anterioridad aún persiste y en esta ocasión es más fuerte.
— Ya estamos aquí — me dijo.
Bajamos y traíamos una sesta con una merienda y una manta para hacer un picnic. Después de todo, si se va a admirar un hermoso paisaje, lo mejor es completar el cuadro.
Llegamos a la línea imaginaria que nos separa de la manada Luna Roja, nos acomodamos, dejando la manta y la sesta en el suelo. Disfrutando del relajante y bello paisaje, comenzamos a comer mientras charlábamos sobre cosas triviales, desde el nuevo color de cabello de la mi profesora de matemáticas, hasta la paliza que Fletcher había recibido de parte de los hermanos mayores de su mate. Hasta que Sophia me preguntó:
— ¿averiguaste algo sobre el alpha Anthony? — pregunta Sophia mientras comía una galleta.
— Parece que papá hizo algo para que no metiera mi nariz en ese asunto — dije haciendo un mohín.
Un día después de que le digiera a papá que averiguaría sobre el Alpha de Luna Roja, me dispuse a investigar, pero no encontraba nada. La contraseña de la caja fuerte había sido cambia y sus cajones de su escritorio estaban bajo llave. Los guerreros tenían prohibido decirme y eso me frustra. ¡Papá es tan frustrante! ¿Acaso no sabe que mientras más lo ocultes, el gusanito de la curiosidad causa que nos den más ganas de meter nuestras narices en asuntos donde no nos llaman? Creo que papá se ha olvidado de aquel detalle, pero para mi mejor, puesto que así puedo poner a trabajar todos mis recursos para averiguar.
¡No me pienso rendir!
Nos pasamos gran parte de la tarde conversado y disfrutando de la paz, ayudándome a relajarme, para así dejar de pensar en tantas cosas y no ponerme vieja tan pronto, por que seamos honestos, el que se preocupa pierde, ¿oh era el que se enoja pierde? Beh, sin importancia.
Todo estaba bien, hasta que un crujido se escuchó entre los arbustos, lo cual nos hizo colocarnos de pie y estar en alerta. Miré y de entre los arbustos salieron tres lobos. Estos gruñían y mostraban sus colmillos.
— Rogues — dijo Sophia asustada.
Los tres lobos se lanzaron sobre nosotras y emprendí carrera. Corrí sin darme cuenta de que pasé el límite. Pero ya era demasiado tarde como para regresar ya que era rodeada por dos de los lobos. Es que seamos honestos, ¡¿Quién se pone a pensar en leyes y acuerdos cuando su vida está en peligro?! Aun no puedo conectar con mi loba, por lo que podríamos decir que soy una humana débil y enclenque que pronto se convertirá en comida para lobo.
Pegué un grito cuando muchos aullidos se comenzaron a escuchar y además de que uno de ellos se lanzó sobre mí, pero no alcanzó a tocarme pues un enorme lobo color n***o lo quitó de encima. El enorme lobo mordía el cuello de lobo que era de color café arenoso. El lobo café aulló de dolor y veía como luchaba por soltarse del agarre. Pero el lobo n***o apretó más su agarre y veía como de su hocico escurría la sangre y manchaba el pasto verde.
El lobo café poco a poco dejó de luchar hasta que quedó quieto.
El lobo n***o lo dejó caer sin delicadeza y se giró hacia a mí.
Y mi cerebro, aun en shock entendió lo que había sucedido.
¡Ese lobo estaba muerto!
Me quedé quieta, en shock. Mire a mi alrededor y los lobos estaban quietos esperando órdenes. Entonces lo supe. Este enorme lobo con mucha sangre en su hocico era el Alpha Anthony.
Al ser consciente de ese hecho, mi único deseo era el salir corriendo sin mirar a atrás, para ir corriendo a casa para así poder olvidar todo y mandar este día al carajo.
Traté de colocarme de pie y busqué a Sophia. Ella estaba del lado de nuestra manada y estaba asustada. Ella estaba envuelta por la manta, por lo que deduje que se tuvo que haber transformado para poder defenderse.
Me coloqué de pie con las piernas temblorosas y caminé hacia atrás con lentitud. Él me miraba, sus ojos brillaban con intensidad, pero estaba asustada y en un parpadeo comencé a correr hacia Sophia.
Él venía detrás de mí, pero logré llegar y junto a Sophia corrí hacia el Jeep y sin perder tiempo arranco hacia mi casa.
— Ni una palabra de esto — dije mientras trataba de regular mi respiración.
— Me parece bien — asintió.
Jamás sentí tanto miedo en mi vida como los sentí en este momento. Si papá se entera es capaz de encerrarme en una torre como a Rapunzel la encerró la bruja y no dejarme salir jamás.
Okey, muchas películas de princesas Disney.
Mi corazón late con rapidez y siento que en cualquier momento saldrá de mi pecho. Quiero llorar y la sensación es muy fuerte. Soy la hija del alfa de manada, soy la próxima cabeza de nuestra familia, seré quien en un futuro tomará las riendas y el control.
Pero no puedo evitarlo...
— Alissa, tranquila. Estamos bien. Hay que tranquilizarnos — dijo mientras acariciaba mi espalda.
Respire profundo y quite mis lágrimas con el dorso de mi mano. Trato de calmarme y veo a Sophia quien tiembla, y no precisamente por el frio. Es la primera vez que nos topamos con rogues, o de ser testigos de una situación de esa índole, si, les agradezco por salvarnos, pero no, le temo. Siento terror de solo recordar la escena de aquel enorme lobo n***o lleno de sangre.
Debo estar tranquila. Relajarme para no levantar sospechas, y conseguirle alguna muda de ropa a Sophia, oh nuestros padres se enteraran mi debería decirle hola a Polonia.
Pero de una cosa si estaba segura, y era el hecho que no deseo ver al Alpha Anthony en mi vida. Él me da miedo, mucho miedo.