[KIAN] La casa está en silencio. Un silencio de esos que solo existen en el campo, cuando el viento se ha calmado y los grillos parecen dormir también. El cuarto está apenas iluminado por la luz tenue del velador, justo lo necesario para que vea los contornos del rostro de Caeli. Asaí duerme a nuestro lado, acurrucada en su moisés, envuelta como un pequeño c*****o. Respira con ese ritmo irregular pero suave de los recién nacidos; un sonido que, sin exagerar, se ha vuelto mi canción favorita. Caeli está apoyada contra mi pecho, con una de mis manos entrelazada con la suya. La otra descansa en su cintura. La siento distinta esta noche… más tranquila, pero también más frágil. Una mezcla que me dan ganas de abrazarla aún más fuerte. —¿Estás cansada? —le pregunto en un susurro. —Un poco…

