[KIAN] Dos días después: 11 de octubre El consultorio es tan blanco que casi lastima la vista. Las paredes, el piso, la luz que cae desde el techo… todo parece exageradamente limpio, como si estuviera diseñado para que uno no tenga dónde esconder los temores. Y nosotros estamos aquí, sentados en medio de ese vacío helado, con una bebé de apenas dos días en brazos y una verdad enorme pendiendo sobre nuestras cabezas. Caeli está en la camilla, sosteniendo a Asaí contra su pecho. La bebé duerme profundamente, con la boca entreabierta y las manos cerradas en puñitos diminutos. Cada tanto su nariz se arruga, como si soñara. Caeli la acaricia con el pulgar, pero sus manos tiemblan. No dice nada, pero puedo sentir su miedo metiéndose entre nosotros como un silencio que pesa más que el aire. Y

