Sin arrepentimiento

1933 Palabras

La virginidad de una mujer era algo que solía entregarse de formas muy diferentes, bajo contextos que a menudo definían el resto de su existencia. Cuando había amor en una relación, ese acto se convertía en un sello de entrega; cuando se tenía la intención de procrear, era un paso sagrado hacia la trascendencia; o simplemente, podía ser el resultado de un deseo mutuo que no necesitaba más justificación que el placer compartido. Miranda no había entregado la suya por ninguna de las anteriores. Jamás fue una mojigata, ni vivió bajo el ala de una educación casta que le impidiera comprender el funcionamiento del mundo. Tampoco era una ignorante sobre el tema, pues había crecido en los márgenes de una sociedad donde el cuerpo era moneda de cambio y el sexo una herramienta más de control. En l

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