La joven analiza el ambiente, ellos actúan normalmente, no mira malicia en Claudine, como dijeron las Petit. Tratará de ser neutral, no quiere imaginarse que su ídolo sea una mujer vengativa y se lleve de encuentro a su inocente hermano. —¿Te molesta mi presencia, hermano? —levantó una ceja oscura. —No, por supuesto que no. Solo digo, que si tú estás aquí, tan campante desayunando, ¿dónde has dejado a las Petit? —Oh —bajó la mirada para no hacer notar su enojo— No las quiero ver de nuevo, cancela esas clases. —¿Por qué? —inquirió el hombre— ¿Te han hecho algo? —No conscientemente —y era verdad, puesto que no sabían que las escuchó hablando mal de ella— Pero no me agradaría volverlas a ver, al menos en una situación fuera de una fiesta o un paseo. —Parece que la han herido —comprendió

