NARRA NOAH —Pero, ¿y el anillo? —exclama Brittany, cuando le contamos las buenas nuevas—. ¿Cómo le has pedido matrimonio, sin darle un anillo? —Ya lo hemos comprado —contesta Kai, sacando la pequeña caja forrada en terciopelo n***o, para mostrársela. —¿Lo han comprado? —espeta Brittany, decepcionada. —Yo no lo he visto aún —refuto—. Solamente lo he acompañado y no me ha dejado verlo. —Es que así es como debe de ser —manifiesta—. ¿Cuándo se lo vas a dar? —le pregunta a Kai. —Hoy. Esta noche —declara él—. Y tú me vas a ayudar a preparar algo. —¿Cómo? ¿Y yo qué? —inquiero. —Tú te vas a ir a la habitación a descansar —ordena Kai—. Todo el día has andado de arriba para abajo —enarco una ceja, con ironía—, y tienes que descansar, para que esta noche estés regia y tan hermosa como siempre

