NARRA NOAH Pestañeo varias veces, me estiro y ronroneo, sacándome la pereza de encima. He dormido tanto, que me siento como nueva, como una bebé, y demasiado consentida. Pero, recuerdo que el bebé es otro y que ya lo he dejado demasiado tiempo a cargo de su padre y es hora de tomar mi responsabilidad. Me incorporo, me levanto de la cama, me ajusto el camisón, me pongo unas pantuflas y me dispongo a salir de la habitación, para ir a la pequeña sala con la que cuenta la suite del hotel. Apenas abro la puerta, lo que veo y escucho, me provoca sonreír. Kai se pasea de un lado a otro, cargando al pequeñín en sus brazos. Lo arrulla y le tararea una extraña canción. Es impresionante ver a aquel inmenso hombre, de grandes músculos, siendo tan tierno con su hijo, cuando él en un tiempo había de

