NARRA KAI SPENCER Los momentos de angustia y tribulación, son los que nos vuelven a la fé, a ser creyentes o qué sé yo; porque durante este breve instante, que para Noah y para mí es tan caótico y eterno, vuelvo a creer en que hay un ser más poderoso que yo y que puede ayudarme. Suplico con todas mis fuerzas, a cualquier deidad que pueda escucharme y creo que sí existe más de alguna, porque, finalmente, mis súplicas son escuchadas y el llanto de nuestro pequeño y tan aguerrido bebé, rompe el silencio y disipa todas nuestras angustias y temores, para convertirlas en un felicidad. Noah y yo nos abrazamos con fuerza y lloramos. ¡Sí, joder! Yo, el soldado, el valiente, el todo lo puedo, el de corazón de hierro, lloro como un jodido crío. Como nunca en mi puta vida había llorado, porque e

