NARRA KAI SPENCER —El único buen abogado que conozco y que no tendría temor de enfrentarse a los Fisher, es a Anthony Moberly —comento. Suelto un resoplido de desánimo y me hundo de hombros—. Pero ya sabemos que él no me va a defender jamás. —Eso te pasa por no haberte casado con su hija, así como él y Cameron lo deseaban —comenta, con un tono de voz un poco jocoso. Suelto un bufido y me río por lo bajo. —Preferiría quedarme encerrado en esta celda hasta podrirme, antes que tener que casarme con la insípida de Tracy Moberly —mascullo—. Además, yo ya soy un hombre casado y no dejaría a mi esposa ni por mil mujeres. Liam arquea una ceja y se ríe. —Vuelve a repetir eso —dice y chasqueo la lengua. Mete su mano por entre los barrotes y me da dos golpecitos en la frente, con la yema

