bc

Y DE REPENTE, TÚ

book_age18+
7
SEGUIR
1K
LEER
aventura
seguro
otros
humor
misterio
tierra realista
gorgeous
like
intro-logo
Descripción

Su último año de carrera. Deseosa por vivir un verano único y diferente al resto, queriendo desmelenarse un poco, pero ¿Qué pasa cuando los planes se tuercen? ¿Y si el causante es él?

Cuando la tradición se rompe y él interfiere, todo se va al traste... ¿O no?

chap-preview
Vista previa gratis
CAPÍTULO UNO
NO DEJABA de mirar el reloj que había sobre la pared del aula. Mis dedos, ansiosos, jugaban con el lápiz que tenía en la mano, moviéndolo y dando toques contra mis apuntes con inquietud. Rodé los ojos con algo de desesperación al ver la hora que era. Dios, parecía que el tiempo no pasaba. Juraría que hace media hora ya habían dado menos cuarto ¡Qué desesperación! Era la última clase del año y en cuestión de minutos el verano iba a comenzar de manera oficial. El profesor seguía hablando, podía escucharle pero no conseguía entenderle. Aunque tampoco le puse mucho interés. Bueno, de hecho, a éstas alturas nadie lo hacía. Mi mente estaba en otro lugar, como seguramente la del resto de compañeros a mi alrededor, sumida en otros pensamientos; absorta pensando en el verano. Mi último año de carrera de Diseño había sido un camino realmente duro. Lo había pasado prácticamente encerrada, estudiando, y sin tener vida social, aunque tampoco era una chica que tuviera muchos amigos. Sobre todo desde lo que ocurrió con mis padres. De hecho, sólo consideraba lo que considero amigos de verdad a dos personas y una de ellas era mi propio hermano. Elliot, mi único hermano, era algo más mayor que yo, nos llevábamos una diferencia de dos años. Mientras que él acababa de cumplir los 26, yo estaba a punto de cumplir este verano mis ansiados 24. Con él, siempre me había llevado bien pero nuestra relación cambió tras la muerte de nuestros padres, hará casi unos cinco años. Aquello, nos unió todavía más, poco a poco haciéndolos inseparables, esenciales para el otro. Respecto a mis padres, murieron a causa de un accidente de tráfico. Intentaron salvarlos, pero no lograron sobrevivir. No hubo culpables salvo la tormenta que aquella noche les acechó. Al fallecer ellos, Elliot apenas acababa de cumplir la mayoría de edad y, aún así, decidió hacerse cargo de mí. Dentro de lo malo, y con los meses, la herencia de nuestros padres nos ayudó a seguir adelante. No teníamos a nadie más, al menos no alguien con quien tuviéramos contacto. Estábamos completamente solos. Con el tiempo, nos mudamos de la casa familiar y nos fuimos a vivir a las afueras de Los Ángeles, no muy lejos de donde habíamos estado viviendo hasta ahora. Adorábamos la casa, pero a menudo el mundo se nos venía encima por culpa de los recuerdos que había en ella. Así que optamos por mudarnos y, de vez en cuando, ir a visitar la casa. Por otro lado, tenía a Allison. La conocí el primer año de universidad y rápidamente nos hicimos amigas. Bueno, mejor dicho ella insistió en colarse en mi vida, pero a día de hoy, le estoy totalmente agradecida. Ella fue quien me apoyó cuando sucedió lo de mis padres y no se separó de mi ni un momento, haciéndolo todo más ameno. El estruendoso ruido del timbre me sacó abruptamente de mis pensamientos, volviendo en sí y parpadeando varias veces. Observé por un segundo a mi alrededor, cómo la gente comenzó a levantarse, a hablar y gritar de alegría por las vacaciones de verano. La universidad había terminado oficialmente. Ver a toda aquella gente tan contenta me sacó una sonrisa de oreja a oreja. El profesor trataba de mantener el orden inútilmente, algo que me provocó una risa ahogada. Me levanté de mi asiento y empecé a recoger mis cosas tan rápido como pude, guardándolas en la bolsa que traía. Salí junto a la multitud del aula e iba esquivando a la gente como podía. Todo el mundo estaba emocionado por las vacaciones, especialmente la gente que, como yo, terminábamos la carrera y ya tendríamos oficialmente nuestro título universitario. Al salir del edificio y llegar al parking, mis ojos buscaron a Elliot. Pocos segundos después lo encontraron no muy lejos de mí. Él solía venirme a buscar tras las clases desde que no trabajaba. Al acabar su carrera, comenzó a trabajar para una empresa de publicidad pero al cumplir el año de contrato, dejó el trabajo. Como no necesitábamos el dinero, gracias a la herencia una vez más, prefirió darse un descanso. Estaba reclinado sobre el coche, esperándome. Al instante pude ver que no venía sólo, una figura familiar saliendo del coche, uniéndose a Elliot. No pude evitar rodar los ojos. Era Kai. Él, era un chico que mi hermano había conocido el año pasado al dejar el trabajo y se habían vuelto inseparables desde entonces. Parecían dos colegialas de instituto, tenían que hacerlo todo juntos. En cambio, él y yo, no nos llevábamos bien. Desde el primer día. Él era arrogante, pedante y siempre intentaba sacarme de mis casillas. Era su burla personal. Mientras llegaba hasta ellos, Kai hizo un usual comentario de los suyos hacia mí y yo contuve mis ganas de contestarle. No me apetecía discutir. No ahora, no hoy. A él le divertía molestarme, era uno de sus hobbies verme enfadada al parecer. —¡Hey! —me saludó mi hermano con una amplia sonrisa mientras se alzaba del capó y venía hacia mí. Se detuvo en frente de mí, alzando su mano—. ¿Vacaciones? —añadió. —Vacaciones —repetí chocando su mano y ambos bajamos éstas para chocarlas una vez más desde abajo. Solíamos saludarnos así desde que tengo memoria cuando iniciábamos una aventura. En menos de un segundo sus grandes y musculosos brazos me rodearon para abrazarme con fuerza. —¿Y a mí no me das uno, Davies? —dijo Kai en voz alta. Ya estamos con las bromitas. Volví a rodar los ojos. Elliot soltó una pequeña risa y fruncí el ceño, separándome de él. —Ya quisieras, Morgan —le contesté mientras nos acercábamos al coche para subir. Él sonrió de manera divertida, como de costumbre. Esto era lo que le gustaba, provocarme. Sabía que él no me gustaba y molestarme le entretenía. Iba sentada en la parte de atrás mientras ellos dos iban delante, hablando. No prestaba mucha atención a la conversación. Me encontraba embelesada mirando por la ventanilla del coche, sumida en mis pensamientos y observando el paisaje. Lo veía cada día de camino a la universidad y de regreso, pero me encantaba contemplarlo. Resultaba relajante. Era mi último verano antes de empezar a trabajar. Ya había hablado con una escuela de moda y en septiembre empezaría mis prácticas como becaria. Quería pasar el mejor verano de mi vida, desmadrarme un poco. Desde que mis padres murieron, no había disfrutado como lo hacía antes. Allison había intentado que saliéramos pero yo siempre prefería algo tranquilo. Hasta ahora. Necesitaba vivir un poco antes de entregarme a la ocupada vida del trabajador; llena de responsabilidades. Como había decidido buscar otro trabajo para empezar a fabricar mi hucha, apenas tendría tiempo para disfrutar. —¿Eh, Georgie? —escuché a Elliot, sacándome de mis pensamientos y volviendo a la realidad. Giré mi rostro hacia él y le encontré lanzándome una mirada por el retrovisor interior mientras conducía. —¿Qué? —pregunté confusa. —Este verano hay cambio de planes. Iremos a casa de Kai. Nos ha invitado a pasar el verano. —¡¿Qué!? —exclamé, al instante inclinándome hacia adelante y apoyando mis manos en los asientos delanteros—. No, Ell. Ya lo habíamos hablado, íbamos a ir a Florida como cada año —fruncí el ceño, molesta. —Lo sé, lo sé, pero podemos ir el año que viene o por Navidad, Florida no va a moverse. Kai se va a ir después del verano a San Diego y ya no volveré a verle tanto como antes. Tómalo como una despedida —explicó él, intentando convencerme. —Ni de coña voy a pasar un verano entero con éste tío —dije señalando a Kai con desagrado, dolida, traicionada. Florida era el viaje que siempre hacíamos con nuestros padres y hasta ahora no habíamos fallado ni un solo año tras su muerte. Era algo que habíamos decidido entre los dos mantener, la tradición familiar. —Eh, que estoy aquí —se quejó Kai girándose hacia mí un segundo, intentando parecer herido. Bufé molesta, dejándome caer de nuevo en el asiento de atrás. —Georgina —dijo Elliot. Le ignoré—. Georgie, por favor —intentó una vez más. Alcé la mirada hacia el retrovisor y pude ver que Elliot ya tenía sus ojos puestos en mí. Le dediqué una última mirada de desaprobación antes de desviarla completamente. No dije nada el resto del trayecto, no queriendo discutir el tema en ese momento, no delante de Kai. Y él, conociéndome, desistió. Tan pronto entramos en casa, fui directa hacia mi cuarto para dejar todas mis cosas. Nada más hacerlo, dejé caer la bolsa al suelo y resoplé. Fui hasta la cama y me tiré sobre ella boca arriba. Mi brazo descansaba sobre mi frente mientras miraba al techo, pensando en lo que Elliot me había dicho. No quería pasar el verano fuera de Florida y mucho menos con el prepotente de su amigo. Quería disfrutar de este verano a lo grande y mi hermano lo había fastidiado con tan sólo cinco palabras: Verano en casa de Kai. El ruido de la puerta me despertó. Parpadeé varias veces, incorporándome de nuevo y quedando sentada. Así como bostecé, lancé una mirada rápida al reloj de la mesita de noche, comprobando la hora. Madre mía, pensé, había dormido toda la tarde. La puerta se abrió, Elliot asomando ligeramente la cabeza por ésta. —¿Puedo? —preguntó sin todavía llegar a entrar. Gruñí, desviando la mirada de él. Él entró y se sentó en una silla frente a mí. Traté de despertar totalmente, rascando mis ojos. Estuvimos durante unos segundos callados hasta que él finalmente posó su mano en mi brazo. —Lo siento por lo de Florida —dijo él en un suspiro. Al oír esas palabras me incorporé al instante, quedando sentada sobre la cama— ¿Que lo sientes? —negué con la cabeza, incrédula ante tales palabras—. No es sólo Florida, es por papá y mamá, Elliot. Siempre hemos viajado allí. Dijimos que no romperíamos la tradición, por ellos. Y ahora vienes tú y decides, por ti solo, que no iremos. ¡Por pasar un verano con Kai! —Espeté. —Sí, lo sé. Y claro que tengo ganas de ir a Florida. Iremos. —Sabías lo importante que era este viaje para mí. —Sí, también lo es para mí, pero esto también es importante. Kai me ha apoyado mucho durante todo este año. Ya, ya sé que no os lleváis bien pero es mi amigo y yo quiero que vengas, no quiero que estés sola —soltó un suspiro haciendo una pequeña pausa, creando un pequeño silencio que pareció una eternidad—. Claro que sigo pensando en ellos, Georgie... pero ya han pasado casi cinco años —dolía escucharlo de nuevo. Cada vez lo hacía, sintiendo una punzada en el pecho—. No perderemos la tradición pero por favor, sólo te pido este verano. No quiero ir si tú no vas, pero me haría feliz que decidieras venir. Por favor. Le miraba frunciendo el ceño. Entendía que ya había pasado algún tiempo desde aquello pero siempre se sentía tan reciente que costaba sobrellevarlo muchas veces. Estaba muy unida a mi madre y el hecho de no tenerla a mi lado dolía a diario. Elliot me observaba atento, esperando una respuesta y haciéndome ojitos. Él sabía que no podía resistirme si me lo pedía así. No sé cuánto tiempo estuvimos en silencio. Yo trataba de resistir pero resultó imposible, finalmente resoplando. —Está bien —cedí rodando un poco los ojos—. Pero sólo si vamos por Navidad. —¡Hecho! —dijo él con emoción y acto seguido me abrazó con fuerza—. No te pediré nada más en lo que queda de año, lo prometo. —Ya veremos. Siempre vienes con alguna idea rara o retorcida. Él se separó de mí y se levantó de la silla. Fue hasta la puerta. —Ven, vamos. Hoy preparo la cena yo —dijo con una sonrisa, alegre por su logro. —Más vale que esté rica. Acabo de acceder a pasar todo el verano en casa del chico más insoportable del mundo sólo por ti.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.4K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.9K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook