»En ese momento intervino el ALTÍSIMO que había sido testigo mudo sin decir nada, y dijo, “Mira, mejor será dejar las cosas como están, y que el mendigo siga su camino, para que no le vengan mayores males de los que tiene ahora, y tú sigue el tuyo con tu dinero, pues en verdad ya tienes el Alma comprada, y no tienes remedio. Vuelve a los tuyos, y diles que después de hacer oración al ALTÍSIMO ha dispuesto que sigas con tu riqueza hasta que te mueras, y que ese es tu premio, pues cuando llegue el momento de rendir cuentas, como las tienes tan liadas no podría sino dejarte con el amo que ahora tienes”, y éste es el cuento, y ver que el mendigo salió ganando con tener nada más que lo que tenía y el mercader siguió su vida, pues ya tenía el premio que le tenían que dar por su avaricia. Estand

